Del concurso-oposición a la oposición-trampa, un paso
Actualizado el 16/06/2018 a las 09:18
Cuando los bienes y servicios escasean, el ser humano inventa formas para acceder a ellos. Si el deseo es la de capturarlos para sí o los suyos, la opción siempre fue el raponazo, el despojo, la expropiación, la violencia; si la intención es democrática y justa, el raciocinio prima, entonces, las normas toman la palabra: el primero que llegue, el que lo encuentre, la fila anticaos, el sorteo, el concurso de méritos; otras maneras de distribuir, antítesis de la segunda y variantes modernas de la primera, pueden ser, entre otras: el amiguismo, el enchufismo, el dedazo, la trampa y el clientelismo. En estos tiempos de crisis el trabajo es un bien preciado, escasea. Menos mal, el Estado, en sus diferentes niveles, es una fuente empleadora que suple la oferta privada, y, a pesar de que las políticas actuales son las de los recortes, aún quedan resquicios y se puede optar al empleo público opositando o concursando con méritos. Teóricamente, la legislación es bastante garantista para acceder a estos trabajos, pero, dependiendo de la entidad del puesto, de la cantidad de opositores, del ente estatal y de la vigilancia a que estén sometidas las correspondientes oposiciones, son los resultados. A menor nivel del ente contratante, bajan los niveles de vigilancia y transparencia. Es muy común escuchar a ciudadanos que no opositan en los ayuntamientos pequeños porque los concursos suelen estar viciados. Por estos días se están realizando unas oposiciones en el ayuntamiento de Berriozar (Boletín Nº 27- 7 de febrero de 2018) “relacionada con la convocatoria para la provisión, mediante concurso-oposición, de dos plazas de peón de servicios múltiples con destino a limpieza”. Dan cinco puntos de mérito al conocimiento del euskera, cumpliendo con las normas legales, pero en la realidad resultan ser diez puntos, porque en la prueba teórica califican las respuestas acertadas con 0.5 puntos, lo cual hace que para igualar los méritos del agraciado haya que acertar diez preguntas más que este. Por si fuera poca la ayuda, prepararon una prueba práctica que, si no la hicieron a propósito para los empleados sin plaza al servicio del ayuntamiento o para familiares de estos, se le parece mucho. Gran coincidencia, o falta de previsión, para no vulnerar el principio de igualdad de oportunidades. Quiero pensar en el buen hacer y no en las incoherencias de la nueva política que unas veces aprueba o promueve subvenciones para ONG amigas, contratos de la administración para familiares, compras a cooperativas de “exsocios”, o aúpa correligionarios políticos a puestos públicos, o saca, a escondidas, temarios de oposiciones para su clientela. Todo prácticas legales y nada antiéticas. Espero que los de la nueva política abandonen los viejos vicios, los viejos paripés. La gente no es comparsa, respeten.