Por un futuro de todos en igualdad en Navarra
Publicado el 27/05/2018 a las 08:44
Ir o no ir, ser o no ser... esa es la cuestión. En su conflicto sobre la vida y la muerte Hamlet se plantea “ser o no ser” y añade que “morir es dormir”. Shakespeare, cuando escribió esto, parece un neoNostradamus al que en sus “visiones” se le aparece la Navarra del siglo XXI. Desde luego, respecto a nuestra Comunidad esta tragedia nos viene pintiparada porque, por dormidos, estamos muriendo política y socialmente y urge que nos planteemos el “ser o no ser”, estamos a tiempo. Llevamos décadas desactivándonos ante quienes, ‘poliki, poliki’, han conseguido convencernos de que ellos tienen la razón, saben conducirnos hacia el paraíso, nuestros principios están obsoletos, lo “progresista” es que nos disgreguemos, es mejor no participar, ya se ocuparán ellos… Y elevado a la enésima potencia estos últimos años. Nos chotean y nos conducen al suicidio social, a la destrucción de nuestra entidad foral, a pasar de protagonistas activos a espectadores pasivos. Y, por vagos y cobardes, nos lo hemos tragado miserablemente ¡Cómo se han aprovechado de nuestro pasmo! Cuando miramos la Navarra de un futuro muy cercano, ¿qué vemos? La calavera en la mano de Hamlet, al Reyno convertido en provincia vasalla. ¿Tiene solución esta deriva desde el ático de España al sótano de Euskadi? Indudablemente yendo a votar dentro de un año. Ya, ¿pero mientras tanto qué? Pues mucho tiento, sin pausas ni desfallecimientos. Lo inmediato es salir a la calle a manifestarnos el próximo 2 de junio, “por un futuro de todos en igualdad”, exigir que ese futuro no se nos niegue y gritarle al Gobierno que así no. Ellos no acudirán a la manifestación porque recelan de todo lo vinculado con ella: organizadores, entidades que la apoyan, ciudadanos que salgamos… ¿Les molesta que deseemos “un futuro de todos en igualdad”? Parece que solo conciben que si estás ubicado en una orilla del río, automáticamente tienes qué odiar a los situados en la otra. Así, respecto a la manifestación, afirman que es contra el euskera, creen que lo odiamos y anhelamos que desaparezca de la faz de la tierra (no me cabe duda de que habrá gente así, allá ellos). El común de los que nos manifestemos el día 2 deseamos que el vascuence sea respetado en la proporción que deba serlo, sin desviaciones ni favoritismos. Se trata de buscar y encontrar el equilibrio social. ¡Salgamos festivamente, gritemos civilizadamente a pleno pulmón, inquietemos políticamente al cuatripartito! Ahora bien, ¿odia usted a Uxue Barkos, a sus cofrades, al euskera, a Euskadi, a la Ikurriña, incluso al Athletic de Bilbao…? Mire, no venga con nosotros a la calle, quédese en su casa con su odio. Nosotros somos gente de paz, de armonía, de justicia, “de orden”. Nosotros no odiamos, discrepamos y recelamos de Barkos y sus remeros. Estamos despertando y defenderemos con fe nuestro concepto de Navarra. Ir o no ser, posicionarnos firmemente o desaparecer, esa sí es la cuestión.