Amabilidad, empatía y honestidad
Publicado el 21/04/2018 a las 09:21
¡Qué tres palabras más profundas y qué importantes! Sitúense, jueves 19:15 de la tarde, Pamplona centro, segundo ensanche, ciudad terriblemente “amable” que no hay dónde colgarse el coche. Debo recoger unas medicinas importantes que tengo encargadas en una farmacia. Doy varias vueltas al entorno en busca de un lugar para aparcar. Al final voy donde la farmacia en cuestión y aparco en doble fila con las luces de avería encendidas y entro, echando un ojo al coche -yo diría que cada segundo- viendo si mi coche molestaba para que saliera otro.
Recojo las medicinas y salgo, veo un señor y pido perdón pensando que quería salir pero me dice que me han puesto una multa. 200 euros de infracción según la Ley de tráfico 40.2.G y Reglamento de circulación 91.2 H. (motivo por el que no se notifica en el acto, pone ausente...). Policía municipal sale del coche y con aire de bastante prepotencia se dirige a mí, me mira y yo me excuso diciendo que he tenido que recoger unas medicinas encargadas. Ni siquiera me pregunta si eran urgentes, desde luego ni por un momento se pone en mi lugar (empatía) cuando le digo que había estado dando vueltas sin encontrar lugar y que tenía que recoger las medicinas, a lo que me responde que igual no hay que aparcar en la puerta. Muy bien, señor agente 921. Yo cometo error, yo lo pago.
Pero una vez ya lo dije en estos medios, “el que tenga tienda que atienda, pero que atienda todo” y en este caso con honestidad. Y lo digo porque lo mismo que han sido capaces de hacerlo conmigo me gustaría que utilizasen el mismo rasero para todos los vehículos y sus conductores que abandonan el coche a las horas punta de entrada y salida de los colegios del centro de Pamplona, obstaculizando el tráfico y muchos por puro vicio. No miren hacia otro lado. Sean igual de eficaces y eficientes. La ley es para todos.