Sobre los navarros que trabajaron en Venezuela

Juan Frommknecht Lizarraga|

Publicado el 06/04/2018 a las 08:27

Mi amiga ha entregado su vida por los demás, ha trabajado duro, es navarra de pura cepa, española, y ha cotizado durante décadas…en Venezuela.


Resulta que en noviembre de 2015 el señor Maduro decidió no pagar las pensiones venezolanas a los residentes en el extranjero. De tal forma que 13.000 perceptores de pensiones venezolanas que viven en España, en muchos casos españoles que trabajaron en aquel país, entre ellos 3.500 gallegos, se quedaron de la noche a la mañana, y desde entonces hasta hoy, sin percibir un solo euro. Lo más grave de todo es que estas personas están, además, excluidas de cualquier tipo de ayudas y complementos a sus pensiones. El Gobierno de España no les reconoce los complementos a mínimos ni las pensiones no contributivas o asistenciales por ancianidad que les corresponden. Se trata de la cantidad adicional que se añade al importe de la pensión, en su modalidad contributiva, cuando ésta no alcanza el mínimo fijado legalmente. Para la denegación alegan que existe un derecho reconocido que es la jubilación otorgada por Venezuela, aunque éste lleve casi dos años sin hacerse efectivo. Es decir, una navarra que ha cotizado y trabajado duro toda su vida en Venezuela, con una pensión reconocida pero no cobrada, no tiene derecho a renta ni pensión alguna. Sin embargo, el resto de personas que residan en Navarra, por el hecho de residir en la Comunidad Foral de Navarra al menos con dos años de antelación a la fecha de presentación de la solicitud y de no percibir su unidad familiar ingresos superiores a la renta garantizada, sí tienen derecho a ingresos hasta complementar un mínimo de 600 euros al mes.


No es justo y, por lo tanto, pido justicia a las autoridades forales, al departamento de Bienestar Social, al ministerio correspondiente. Muchos de los afectados son jubilados mayores y sin recursos. Solo en Galicia hay 3.500 gallegos afectados. Si de verdad creen que la política es una forma de ayudar a los más débiles, hagan justicia con mi amiga, que jamás negó su ayuda a quien lo necesitaba. Y no se equivoquen, no es una cuestión personal. Cualquier persona que sufra esta injusticia, cada uno de los 3.500 gallegos afectados, todos, aunque no les conozca, son mis amigos y deben ser sus amigos.


Juan Frommknecht Lizarraga

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