Asironada tras asironada

Elena Samaniego Covarrubias|

Actualizado el 01/04/2018 a las 09:06

Ríos de tinta corren y seguirán corriendo mientras el Ayuntamiento de Pamplona se dedique, como ya hemos denunciado en repetidísimas ocasiones, a crear problemas donde no los hay, a gobernar de espaldas a los pamploneses y a imponernos los caprichos de unos pocos.


La encuesta encargada por el Consistorio refleja cómo casi un 11% de población ha desistido de ir al centro de Pamplona por culpa de la amabilización, y cómo un 12% ha dejado de comprar en alguna ocasión en los comercios de la zona, a raíz de la nefasta ocurrencia del equipo del señor Asirón. Este descenso, que los comerciantes ya habían denunciado, no es consecuencia de un aumento de la venta online como intenta vendernos, sino de los obstáculos y la incomodidad que supone acceder ahora al Casco Viejo y Ensanche. El problema es que las medidas anunciadas para reorganizar este plan, cuyo fracaso ya ha reconocido el propio Ayuntamiento, no sólo son insuficientes, sino que difícilmente van a conseguir recuperar lo que se ha perdido y reconducir la situación. Lamentablemente, el señor alcalde no ha aprendido la lección, y ahora planea cebarse con Pío XII, utilizando el mismo ‘modus operandi’ que el llevado a cabo en el Casco Antiguo: actuar sin demanda ni necesidad y, cómo no, sin pararse a escuchar a vecinos y comerciantes poder alcanzar un consenso.


El Ayuntamiento no quiere exponer públicamente el proyecto; lo único que le mueve es declarar la guerra al coche particular. Su intención no es fomentar el transporte público y las bicicletas, sino imponerlo, sin importarle quien caiga por el camino. Como tampoco le importa poner patas arriba una de las arterias principales de la ciudad, como es Pío XII, una vía preparada para absorber el tráfico rodado de manera rápida y que registra un mínimo índice de siniestralidad. Si lo que pretende el Consistorio es que el peatón sea más protagonista en Pamplona, debería revisar primero el resultado que han tenido los cambios implantados en el Casco Viejo, donde en tan solo seis meses se ha reducido el tránsito de peatones.


Así las cosas, no podemos permanecer impasibles ante esta tropelía. Es de justicia manifestar nuestra repulsa a esta nueva transformación de la ciudad que tan sólo convence al alcalde y sus acólitos. ‘Asironada tras asironada’, van a convertir a Pamplona en una ciudad antipática e incómoda para vivir, disfrutar y visitar.


Elena Samaniego Covarrubias, presidenta de la Junta Local del PPN.

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