De pensiones y futuro

Ángel Moracho Jiménez|

Publicado el 23/03/2018 a las 08:34

Hay muchas cosas que no se pueden tolerar socialmente hablando, y la recesión en las pensiones es una de ellas. Creo que debemos reflexionar en profundidad acerca de cómo pueden tener futuro y de qué herramientas se pueden y deben habilitar para conseguir unas pensiones justas y duraderas. Las variables determinantes son muchas: incremento de personas en edad de jubilación, tiempos de cotización, pérdida de calidad de vida, incremento del IPC con desfase significativo sobre la subida anual, etc. Todas estas variables son de obligada revisión, pero creo que hay algo mucho más importante como es la contención y la rebaja del gasto público. Es imposible hacer reformas si no se coge el toro por los cuernos y en volandas de un gobierno valiente, se acometen las reformas serias, que se deberían haber hecho ya. Nadie debería tener derecho a jubilación con 8 años cotizados por mucha política que haya desempeñado. En este caso, se produce un agravio comparativo con personas que han cotizado 40 años para su país y les ha quedado una parte de jubilación. El número de políticos, parlamentarios, y funcionarios debe de ser reducido. Si no, la presión fiscal hacia el empresario emprendedor y trabajador de nomina será tal que, rendido por pagos y tributos, le lleven a la supervivencia. Debemos de pensar que el tejido industrial es el que genera la riqueza y proporciona el status final social. ¿Quién genera el tejido industrial? A estos generadores son a los que hay que proteger y cuidar. La base de cotización debería ser por la media de lo aportado a lo largo de toda una vida profesional, no por los 15 últimos años. Para poder ofrecer una pensión digna equiparada al salario mínimo, se deben de reducir gastos públicos y, mientras no se haga, es imposible que se genere, para aguantar la carga de una población cada día mayor y con más vida. El gobierno conservador funciona contra la inflación, gasta cuando puede, priorizando los destinos de ayudas… Hay otra situación que salvó a este país de revuelta y rescate, como fue y es la ayuda de los pensionistas a hijos y nietos con sus ahorros de toda la vida. Éste sí que es y ha sido un papel determinante para que la clase media-baja haya podido subsistir gracias a este apoyo económico incondicional de la familia. Creo que para mantener nuestro sistema de pensiones, y a la larga de futuro, no se puede únicamente como fórmula de solución elevar los impuestos sobre los artículos de consumo obligado -luz, agua, carburantes, alcohol, tabaco, ocio, etc-. De esta manera, se reduce todavía más el poder adquisitivo: no se puede gastar más de lo que se ingresa, y se debe de empezar por ajustar los gastos a la realidad. ¿Qué es necesario? Y, sobre ese planteamiento, hay muchas cosas que hoy en día sobran. Los aspectos económicos de un país no son algo aplicado a la decisión del pueblo o que se puedan modificar según una opinión aleatoria. Por suerte los números, números son, y las operaciones económicas deben de hacerlas personas formadas para ello. Se puede tener un sistema de pensiones envidiable pero, si no es económicamente viable, no tenemos nada. Debemos ser conservadores en el gasto para recuperar el nivel perdido.

Ángel Moracho Jiménez

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