¡Gracias, señor conductor!
Actualizado el 01/03/2018 a las 12:08
Que las normas están para cumplirse, lo sabemos todos. Sin embargo, la excepción confirma la regla y eso es lo que no se ha producido hoy en una parada de bus. La nieve revolucionó desde primeras horas de la mañana el tráfico por carretera. Cizur Menor estaba intransitable y desde la mancomunidad se nos informó que el caos era total. Un vecino me acercó hasta la rotonda del colegio Mayor Belagua y desde allí, llegue a pie hasta Medicina. El piso estaba impracticable y desde luego, la mejor idea no era correr. Por la avenida de Aróstegui se acercaba el bus número 2, que me imagino venía desde Echavacoiz. Estaba a pocos metros de la parada que está situada frente a la CUN y el semáforo en ámbar. Solo podía correr si quería llegar, pero entenderán que no era lo más recomendable. La villavesa cerró las puertas y avanzó unos metros hasta el semáforo, que ya estaba en rojo. Me acerqué a la puerta del bus y le hice un gesto al conductor para me abriera por favor las puertas. Apoyado sobre el volante, me miró con indiferencia y con un gesto de su mano, me indicó que no lo haría. La verdad es que me quedé helada. El resto de peatones, que circulaban por el paso de cebra, no daban crédito y se pronunciaban en todos los sentidos. Creo que facilitar un poco las cosas al personal en el día de hoy no hubiera estado de más. Llegué tardísimo a trabajar y sobre todo, de muy mal humor. Gracias, señor conductor, por su compresión, amabilidad y sobre todo, flexibilidad y mano izquierda.