"Lo que estamos viviendo las familias va mucho más allá de una simple queja administrativa"

El desarrollo de los cuidados paliativos ha permitido que cada vez más personas con enfermedades en situación avanzada, como el cáncer o las dolencias neurodegenerativas, puedan beneficiarse de una atención integral
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Una personas mayor es atendida por una sanitariaAkkalak Aiempradit / Shutterstock
El desarrollo de los cuidados paliativos ha permitido que cada vez más personas con enfermedades en situación avanzada, como el cáncer o las dolencias neurodegenerativas, puedan beneficiarse de una atención integral

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María Cenoz

Publicado el 25/10/2026 a las 05:00

Escribimos desde la desesperación y la impotencia. Nuestros familiares son residentes en la residencia pública El Vergel, y lo que estamos viviendo las familias va mucho más allá de una simple queja administrativa: es un clamor por la dignidad de nuestros mayores.

Queremos dejar claro, en primer lugar, que nuestro agradecimiento hacia el personal del centro es absoluto. Los trabajadores/as ya no pueden hacer más de lo que hacen; se dejan la piel a diario, pero la realidad matemática e institucional es que sus manos no bastan. No tiene ningún sentido lógico que las condiciones y los ratios de la plantilla cambien según el calendario: entre semana cuentan con tres trabajadores/as y los fines de semana se reducen a dos. ¿Acaso nuestros mayores necesitan comer menos el sábado? ¿Acaso dejan de ser dependientes los domingos? Las necesidades de un residente son exactamente las mismas los 365 días del año. Por todo esto, animamos a todas estas personas que marcan las ratios a que vayan a la residencia y vivan la realidad. Porque una cosa es cumplir las ratios sobre el papel por número de residentes por cuidador/a, y otra muy distinta es tener en cuenta las condiciones reales de estos residentes. Si un residente que es gran dependiente necesita y cuenta con dos trabajadores/as para ser atendido, las cuentas ya no dan por ningún lado. Además, los trabajadores/as tienen derecho a descansar, nutrirse e hidratarse. Cuando están tres, el tercero tiene que asumir otras funciones que le obligan a dejar solos a los residentes. Eso por no mencionar qué pasa cuando hay solo dos trabajadores/as el fin de semana, o cómo se gestiona la organización cuando alguien falta un sábado o un domingo: no hay sustituto/a alguno y se queda una sola persona al frente de todo, que ni puede descansar ni atender con un mínimo de seguridad.

La consecuencia directa de esta falta de personal es aterradora: los residentes pasan varios momentos al día sin supervisión alguna. No es negligencia de los trabajadores/as, es que el sistema les impone una carga de trabajo inasumible que les obliga a estar en tres sitios a la vez. Y mientras tanto, quienes pagaron sus impuestos y construyeron nuestra sociedad se quedan desatendidos/as.

Como familias, ya no sabemos qué más hacer. Hemos agotado todas las vías: hemos presentado quejas internas en la propia residencia y reclamaciones formales ante las instituciones y organismos de arriba. La respuesta siempre es el silencio o buenas palabras que no se traducen en hechos. Todo sigue igual. Bueno, todo no. Nuestros mayores, que no entienden de burocracia pero sí de soledad y carencias, van a peor. Su salud física y emocional se deteriora a marchas forzadas mientras la administración mira hacia otro lado.

Exigimos soluciones ya. No pedimos lujos, pedimos el personal suficiente para que nuestros familiares estén seguros y cuidados. Cuidar a los mayores no es un negocio ni un gasto que recortar los fines de semana; es la medida de nuestra decencia como sociedad.

María Cenoz, en representación de familiares de algunos residentes de la residencia El Vergel

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