Nuestros bebés también han existido

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Estíbaliz Pérez Leria

Publicado el 16/10/2026 a las 05:00

Hay planes e ideas que nuestra cabeza empieza a imaginar desde el mismo momento en que sabemos que vamos a ser madres o padres. Hay una persona creciendo, una vida que forma parte de nosotros y a la que queremos desde ese minuto cero en el que aparece el positivo. Porque, mucho antes de pensar en el presente, ya imaginamos, planeamos, organizamos y soñamos con el futuro.

Pero, a veces, el viaje cambia de rumbo. Lo que iba a ser felicidad y bienvenida se convierte en un camino gris, oscuro, frío y solitario, en el que tenemos que despedir antes de tiempo a quien esperábamos recibir con vida entre nuestros brazos. Y esos brazos, que imaginábamos llenos de cariño, besos y abrazos, se quedan vacíos de todo aquello que ya habíamos soñado.

Somos muchas las familias que nos encontramos con la muerte donde esperábamos vida. Vidas que se quedan sin latido, sin previo aviso. Vidas que se detienen tras decisiones muy meditadas, ante diagnósticos médicos que nos dejan sin aliento. Vidas que comienzan pendientes de un hilo que termina rompiéndose a los pocos días, semanas o meses.

Y entonces todo se hace añicos. Tenemos que enfrentarnos a la realidad de seguir viviendo sin ese hijo o hija al que queríamos tanto, sin ese futuro que ya habíamos imaginado. Nos encontramos con silencios incómodos, preguntas suspendidas en el aire y frases que, lejos de ayudar, hacen aún más daño: “Ya tendrás otro”, “Todo pasa por algo”… Y, junto al dolor, aparece el vacío del olvido. Porque nadie nombra lo que no ve. Nadie nombra a nuestros hijos e hijas. Parece que nadie se acuerda de ellos, que nadie comprende que, aunque no pudieran crecer entre nosotros, siempre formarán parte de nuestra historia. Porque donde muchos ven ausencia, nosotros sentimos una presencia que nunca desaparecerá.

El duelo gestacional, perinatal y neonatal sigue siendo un duelo silenciado, invisibilizado y, demasiadas veces, no reconocido. Un duelo que muchas familias tenemos que afrontar en soledad, sin el acompañamiento ni la comprensión que necesitamos. Porque los bebés también mueren, aunque apenas se hable de ello.

Por eso, celebramos el Día Mundial del Duelo Gestacional, Perinatal y Neonatal, y alzamos la voz por todos esos bebés que murieron antes de tiempo. Rompemos el silencio y ponemos palabras a un dolor que tantas veces permanece escondido. Hoy abrimos nuestra herida y la compartimos con el mundo, sin miedo ni vergüenza, para recordar a todos esos bebés estrella que no pudieron iluminar la tierra, pero que siguen brillando para siempre en nuestras vidas. Nuestros hijos e hijas no pudieron vivir la vida que soñábamos para ellos, pero viven y vivirán siempre en nosotros. Existieron. Existen en nuestra historia, en nuestra memoria y en nuestro amor. Y merecen ser nombrados, recordados y reconocidos.

Estíbaliz Pérez Leria, en representación de las familias de Esku Hutsik, asociación de duelo gestacional, perinatal y neonatal de Euskadi y Navarra.

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