"Una decisión que ha cambiado la vida de una familia"


Actualizado el 05/08/2026 a las 08:24
Hay decisiones que cambian la vida de una familia sin que aparezcan nunca en los titulares. Esta es una de ellas. Somos una familia numerosa de Navarra con tres hijos de 7, 11 y 13 años. En un país donde nacen apenas 1,12 hijos por mujer, cabría pensar que las administraciones harían todo lo posible por facilitar la vida a las familias que deciden tener tres hijos. Nuestra experiencia ha sido justamente la contraria.
Nuestro hijo mayor estudia en el IES Plaza de la Cruz. Es el centro que mejor nos permite conciliar la vida familiar y laboral: el autobús para junto a nuestra casa y lo deja prácticamente en la puerta. Cuando llegó el momento de solicitar plaza para su hermano, pensamos que podría seguir el mismo camino. No fue así. Nuestro segundo hijo obtuvo la máxima puntuación posible en el proceso de admisión y quedó el primero en la lista de espera. Sin embargo, la reducción de las ratios y el elevado número de alumnos procedentes de centros adscritos dejaron el instituto sin plazas disponibles.
El resultado es que, a partir de septiembre, tendremos tres hijos escolarizados en tres centros distintos, con horarios y calendarios incompatibles entre sí. La rutina que sostiene a cualquier familia numerosa quedará hecha añicos: compartir un desayuno o una comida será la excepción y conciliar el trabajo con la vida familiar se convertirá en un auténtico rompecabezas. Por eso hemos acudido al Departamento de Educación para solicitar algo muy concreto: la ampliación excepcional de una plaza. No para quitarle el sitio a nadie. No para perjudicar a otra familia. Pedimos una medida que está al alcance de la Administración, que encuentra respaldo en la legislación vigente y que el propio Ministerio ha promovido expresamente al promover la reunificación de hermanos de familias numerosas como un objetivo de interés público (Ley 40/03, de 18 de noviembre, de Protección a las Familias Numerosas; Real Decreto 1621/05, de 30 de diciembre, art. 7.3; Orden ECD/144/18, de 19 de febrero, disposición adicional tercera).
No pedimos un privilegio. Solo pedimos poder seguir siendo una familia. La respuesta que recibimos fue un no. Un no sin voluntad de buscar una solución. Un no que nos hizo sentir que las palabras sobre conciliación y apoyo a las familias numerosas terminan donde empiezan los problemas reales. Y duele, porque llevamos años escuchando a nuestros responsables públicos hablar de conciliación. El propio Gobierno de Navarra ha defendido en numerosas ocasiones la necesidad de apoyar a las familias y responder a sus necesidades de conciliación personal, familiar y laboral. Pero cuando una familia llama a la puerta de la Administración pidiendo ayuda para un caso concreto, esa voluntad desaparece. No entendemos por qué, donde caben 25 alumnos, no puede caber uno más si con ello se protege el bienestar de los hermanos y se evita una enorme carga para una familia numerosa.
Todavía estamos a tiempo de encontrar una solución. Con voluntad, esta situación puede resolverse. Porque no hablamos de estadísticas ni de expedientes. Detrás de cada expediente hay una familia. Y detrás del nuestro solo hay una petición: que la conciliación deje de ser un eslogan y se transforme en hechos cuando realmente importa. Una plaza puede ser un número. Un hermano no.