El cuento chino del reciclaje


Publicado el 23/07/2026 a las 05:00
Tengo por seguro que la mayoria de la ciudadanía navarra separa en su hogar, escrupulosamente, los envases de vidrio, los de plástico, el papel y cartón, el aceite de cocina, el orgánico, la ropa y el calzado, el resto y no sé si me dejo algo más. Yo tengo la cocina de mi casa llena de artilugios para realizar correctamente el reciclaje de cada cosa. Enfrente de mi casa hay unos cuantos contenedores, por lo que para mí es muy fácil depositar cada elemento en su contenedor correspondiente.
Sin embargo, parece ser que al bar que tengo a cien metros de mi domicilio no le viene tan bien el poder reciclar todos los envases que genera, que son muchos, sobre todo en las fechas de eventos festivos. El reciclaje para ellos no existe. El contenedor de vidrio es invisible, por lo que lanzan sus repletas bolsas, con residuos mezclados de todo tipo, al primer contenedor que encuentran vacío. Y si no, la acera también es un buen sitio para dejarlas. Me pongo en contacto con la Mancomunidad de Mairaga, a la que pertenece mi pueblo. Hago la instancia de denuncia correspondiente. Añado documento gráfico que atestigua la situación que estoy denunciando. Y, ¿cuál es la respuesta? Me llama un funcionario muy amable y me dice que ya saben que ese bar no recicla, que le han llamado muchas veces la atención, pero que no pueden hacer nada, que están con las manos atadas. ¿Cómo? ¿Nada? ¿Ni una denuncia? Que si no hay voluntad cívica, el reciclaje no es obligatorio. Pero que, por favor, yo siga a lo mío, con mi cocina llena de artilugios para cumplir con la competencia social y ciudadana. ¡Qué pais! ¡No me lo puedo creer!
Cornelia Arana Aicua