Agradecimiento tras la tragedia de Roncal


Publicado el 19/07/2026 a las 05:00
En estos días tristes para los vecinos y vecinas del Valle del Roncal tras el suceso en el que perdió la vida mi amiga Fátima y sus dos hijos, El Miloud y Aimrane, es cuando realmente valoras la solidaridad y el cariño de quienes te rodean. Esta es una carta para agradecer. Para dar las gracias desde la profunda tristeza, pero a la vez emocionada por el trato recibido en estos días duros, tristes y difíciles para toda la comunidad,especialmente para una familia amiga destrozada por la tragedia.
Pero también para agradecer cómo nos sentimos acogidos en los casi veinte años en los que llevo viviendo con mi familia en este pequeño valle del Roncal. En mi caso concretamente en Burgui. Precisamente en los momentos difíciles y trágicos es cuando se pone a prueba la fortaleza y la verdad de las relaciones humanas y sociales. La importancia de un abrazo y el valor de los afectos. No quiero hablar en nombre de nadie, solo expresar lo que me sale de dentro, pero estoy segura que, aunque con el corazón roto y volcado en sacar adelante a dos pequeños seres que quedan a su cargo tras la tragedia de esta semana, hoy hay un padre en Roncal, Ahmed, que seguro que comparte esta sensación de sentirse querido y arropado por todo su entorno.
Quizá es más fácil en estos pueblos y valles pequeños tejer esas redes de cariño, acogida y solidaridad que en las grandes ciudades. La cercanía ayuda, pero lo importante siempre somos las personas. Saber que todos y todas somos seres humanos con historias, orígenes, creencias y culturas diferentes pero que estamos en este mundo para ayudarnos mutuamente. Porque bastantes dificultades y retos nos pone la vida como para no hacerlo. Así nos hemos sentido estos días.
Desde los amigos y amigas mas cercanos, la gente del colegio de Roncal, los vecinos y vecinas de todo el valle, el ayuntamiento de Roncal, representantes del gobierno, de los servicios públicos de seguridad... Todo el mundo ha intentado echar una mano y sobre todo mostrar una empatía impresionante, como ese homenaje improvisado por las redes. Y como decía no es flor de un día. Es algo que venimos sintiendo desde que llegamos aquí, lo sentimos cada día, en cuestiones muy cotidianas como trabajar, salir a la plaza, ir al colegio, celebrar fiestas… Desde el respeto mutuo.
La vida de un pueblo al final y al cabo. Nos sentimos parte de él. Es algo natural y humano. Vernos y relacionarnos. Lo digo como lo pienso. Y como lo vivo. Desde hace mucho, aquí, en Burgui. Lo importante somos las personas, no de dónde venimos sino a dónde vamos y con quién estamos. Y solo puedo agradecer cómo nos han acogido, cómo han arropado a esta familia amiga en este momento tan triste, demostrándonos que todos somos parte de un pueblo y de un valle, con una comunidad de seres humanos que viven, conviven y se ayudan cada día para salir adelante en un abrazo de humanidad. Esker aunitz. Muchas gracias.
Ayat Abumeree Abulawi