El amor hacia los hijos

Sandra Ares Sendin

Publicado el 10/07/2026 a las 07:30

El amor hacia los hijos es trascendental, siempre permanece. Como gotas de lluvia sobre las hojas mojadas del rocío mañanero el despertar del vaivén de los árboles junto al fluir del arroyo, así ese sentimiento de paz de que se ha hecho todo lo que se ha podido por ellos hasta que los pierdes bien porque no tienes la tutela, porque han fallecido o porque han hecho su vida.

¿Dónde queda la nostalgia y el arrepentimiento de haber hecho las cosas mal hechas? Ser buenos padres implica amor, los hijos son queridos, implica el desapego que es lo más complicado que existe dentro de una relación madre-hijo, madre-hija. Cuando pierdes un hijo o hija el cielo se vuelve negro oscuro, no hay esperanza para que salga la luz y las estrellas del firmamento dejan de brillar. Los hijos e hijas son sagrados y sagradas y deben ser tratados con respeto, dignidad, derechos, protección, amor, instrucción, concienciación, valores y principios junto con las creencias religiosas. A veces creer en un Dios protector ayuda y mantener la esperanza también ayuda. La sabiduría es de vital importancia.

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