Carta de Cristofer a su madre Yamiled, asesinada en 2009 en Cordovilla: "Tu amor permanece eterno, presente en todo"


Publicado el 25/04/2026 a las 05:00
El 25 de abril de 2009, a las siete de la mañana, Yamiled y su hijo Cristofer, de 13 años, salieron de su casa en Ituren para dirigirse en coche a un domicilio de Cordovilla, sin saber que el encargo de esteticista y peluquería por el que la habían contactado era falso. Su intención era, después, llevar a su hijo a un partido de pelota en Uharte-Arakil. Aquel niño que salvó la vida tiene hoy 30 años y quiere recordar a su madre con esta carta.
Amada mamá. 17 años de aquel 25 de abril. Siento que el tiempo no ha avanzado y, al mismo tiempo, parece que todo queda muy lejos. Mamá, tu ausencia no ha sido silencio, sino una presencia distinta. Tus recuerdos viven en lo más profundo de mi ser, en mi interior, en mi alma y en mi corazón. Aparecen sin avisar, llenos del amor y el sacrificio que aprendí de ti, de todo lo que hoy vive en mí porque un día vivió en ti. Mi hermosa mamá. Diecisiete años manteniendo viva esta llama con tanta intensidad es una lección de amor hacia ti.
Hoy escribo esta carta para mantener vivo tu recuerdo, tu espíritu y la humildad que te definía como mujer. Quiero darte las gracias por tu lucha, por una vida llena de sacrificio. Y no solo a ti, sino también a todas aquellas mujeres como tú, que han entregado y entregan su vida por sus hijos, que son raíz y refugio.
Gracias, mamá, y gracias a todas las que sois como tú: arquitectas de sueños, refugio y consuelo, capaces de transformar la sombra en ráfagas de luz y de caminar por la tierra sin dejar de mirar al cielo. Gracias por todo lo que me enseñaste. Escribirte es un alivio; me fortalece y me hace sentir que mi camino tiene sentido. He aprendido a avanzar desde el perdón, y también a ayudar a los demás. Eso me permite ver la vida de otra manera.
Con todo mi amor te dedico estas palabras, mamá. Y también a todas las mujeres que se reconocen en ti. Por lo que sois, por vuestra lucha. Gracias, de corazón. Esta carta es mi consuelo. Dedicada a Yamiled y a tantas como ella. Hay cosas que nunca se van. Tu amor permanece eterno, presente en todo. Tu forma de cuidar, tu manera de mirar el mundo con esa fuerza casi sobrenatural, el calor que dejaste en los días más fríos… todo sigue aquí, entre nosotros.
Me duele no poder hablarte, no poder contarte quién soy ahora. Pero encuentro consuelo en pensar que tu alma, convertida en ángel, me acompaña en cada paso. Sigues ahí, firme. Ya no es solo un día triste. Es un día para recordarte con amor, para agradecer lo que hiciste, lo que lograste, lo que me diste. Para celebrarte. Porque el amor no entiende de tiempo, ni de distancias, ni de despedidas. Aunque no estés, tú eres mi hogar dentro de mí.
Con toda la fortaleza que saco de mi alma, hoy te digo: querida mamá, todavía no he podido darte todo lo que mereces. No he cumplido todas esas promesas que tantas veces te hice mirando al cielo. A veces siento que no he llegado a ser el hijo que imaginaste, y eso me duele más de lo que puedo expresar. Pero quiero que sepas algo: sigo luchando. Cada día me esfuerzo por avanzar, por convertirme en alguien de quien puedas sentirte orgullosa. No puedo ofrecer perfección, pero sí mi dedicación, mi constancia y todo el amor que te tengo.
Sé que he fallado, sé que he tropezado, pero nunca dejo de pensar en ti. Cuando necesito fuerzas para levantarme una y otra vez, eres tú la razón por la que no me rindo. Eres la voz que me sostiene cuando todo pesa. Algún día, mamá, todo este esfuerzo tendrá sentido. Ese día verás que cada sacrificio que hiciste fue por algo. Y podré darte lo que mereces: paz, tranquilidad y el orgullo de decir: “Ese es mi hijo. Lo consiguió.” Con todo mi amor, Tu hijo.
Cristofer Lorenzo Álvarez Giraldo (hijo de Yamiled Giraldo)