Sobre el debate "enfermería y medicina de familia"


Publicado el 22/04/2026 a las 05:00
En relación con las cartas recientes sobre la intervención de una médica de Atención Primaria en el Parlamento de Navarra, quisiera aportar una reflexión constructiva. El debate generado en torno a las interrupciones en consulta -realizadas en la práctica por profesionales de enfermería- no debería derivar en enfrentamientos entre colectivos que comparten un mismo objetivo: ofrecer la mejor atención posible. Es evidente que la enfermería no está para “descargar” de trabajo al médico, ni su papel puede entenderse como subordinado. Se trata de una profesión altamente cualificada, con competencias propias y una aportación fundamental en la mejora de la salud y la calidad de vida de las personas. Precisamente por ello, parece oportuno reforzar y visibilizar aquellas funciones donde su impacto es especialmente relevante.
Entre ellas, destaca la detección precoz en la población de factores de riesgo de enfermedad y el desarrollo de actividades preventivas, aprovechando de forma oportunista el contacto de la población con el sistema sanitario. La identificación temprana de problemas como la hipertensión, la diabetes, el consumo de tabaco o el uso abusivo de alcohol resulta clave para reducir morbimortalidad y mejorar la salud comunitaria. Este ámbito encaja plenamente dentro de las competencias de la enfermería.
Sin embargo, en los últimos años, la presión asistencial ha llevado en ocasiones a situar a profesionales de enfermería en la atención de procesos agudos, como respuesta a agendas médicas saturadas. Esta reorganización, aunque comprensible en contextos de sobrecarga, ha generado malestar tanto en profesionales como en pacientes, al desdibujar roles y expectativas.
Quizá sea el momento de plantear soluciones organizativas innovadoras. Dado que los sistemas de información sanitaria ya registran múltiples indicadores, podría explorarse la creación de unidades de prevención lideradas por enfermería, con funcionamiento rotatorio. Por ejemplo, cuando una persona acude a solicitar consulta y presenta carencias en el registro de factores de riesgo (como no tener una toma de tensión en los últimos años), el sistema podría generar una alerta y facilitar una cita previa en este circuito preventivo antes de la consulta médica.
Medidas de este tipo permitirían mejorar la detección precoz, optimizar recursos y reforzar el papel propio de la enfermería, contribuyendo además a aliviar la carga asistencial en medicina. Todo esto mejora la eficiencia organizativa sin necesidad de entrar en dinámicas de confrontación que poco aportan. La clave, como siempre, está en la colaboración y en la búsqueda de soluciones centradas en el beneficio de la población.
Antonio Brugos Larumbe. Médico de familia jubilado y paciente