'Los domingos' puede gustar mucho como película. Pero vivirlo en primera persona es otra historia

Imagen de 'Los domingos'
AmpliarAmpliar
Imagen de 'Los domingos'bteam pictures
Imagen de 'Los domingos'

CerrarCerrar

Iñaki Marugán

Publicado el 28/02/2026 a las 05:00

Una reflexión desde la experiencia. En la prensa y en las redes sociales circula una pregunta: “¿Cómo reaccionaría su familia si una sobrina de 17 años decide meterse monja de clausura?” 

Nosotros quisiéramos comenzar con otra: ¿Cómo reaccionaría su familia si su hija de 19 años decide meterse monja de clausura?

La diferencia no es pequeña. Cuando la noticia entra en tu propia casa, cuando no es un debate social sino una realidad que atraviesa tu mesa, tus planes, tus domingos… todo cambia. Para nosotros fue una gran sorpresa. Un impacto difícil de digerir. No entendíamos la frase: “El Señor me ha llamado.”

Nos parecía lejana, abstracta, casi incomprensible. ¿Llamado a qué? ¿Por qué ahora? ¿Por qué a ella? No se trataba de falta de fe. Se trataba de amor. Del amor humano que proyecta estudios, viajes, bodas, nietos… Del amor que imagina una vida distinta para una hija. Durante un tiempo hubo desconcierto. Hubo silencio. Hubo sufrimiento. Porque aceptar una vocación contemplativa no es simplemente “respetar una decisión”; es despedirse de una forma de presencia para aprender otra completamente distinta.

Pero el tiempo, que es sabio, y el respeto mutuo fueron haciendo su trabajo. Hoy, casi once años después, podemos decir que hemos pasado del dolor al entendimiento, y del entendimiento a la aceptación plena. No porque hayamos dejado de sentir, sino porque hemos aprendido a mirar de otra manera. Hemos comprendido que esa llamada no nos quitaba una hija: nos la transformaba.

Hoy nos sentimos uno más dentro de la Comunidad Religiosa, cada uno respetando su lugar. Nosotros desde el mundo; ella desde el claustro. Y en medio, un vínculo que no se ha roto, sino que ha madurado.

Quizá la verdadera pregunta no sea cómo reaccionaríamos, sino cómo acompañaríamos. Cómo aprenderíamos a amar también cuando no entendemos.

‘Los domingos’ puede gustar mucho como película. Pero vivirlo en primera persona es otra historia. Una historia que, cuando se atraviesa con amor, termina siendo una historia de paz.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora