Julián Montoya Gurrea, compositor y organista olitense


Actualizado el 31/10/2025 a las 07:49
Estas palabras escritas sirvan para homenajear a nuestro querido compañero y amigo. Don Julián Montoya Gurrea nació en Olite en 1935 y desde muy joven sintió atracción por pertenecer a una comunidad religiosa, donde se formó litúrgica y musicalmente en los Sagrados Corazones.
Fue fundador y director del Ochote y director de la Coral Olitense y del coro parroquial. Presidió la agrupación Cantantibus Organis, fundada en 1995. Su repertorio musical ha sido muy amplio y sus obras musicales, muy variadas: compuso el himno del Erri Berri, la aurora de los niños, montones de villancicos y salmos responsoriales y otras piezas más complejas, como pudimos escuchar y gozar en su propio funeral: ‘Venid Santos de Dios’ o ‘Liberame Domine’, que acompañó con los solos su hija María Asun (gran soprano ), dando una belleza sublime a dicho responso. El funeral fue solemne. Concelebraron varios sacerdotes y se interpretaron obras musicales, entre ellas el ‘Gloria’ del olitense Lanas. Don Javier Ecay, párroco de Olite, habló en la homilía ensalzando su trayectoria musical y su gran fe. Se cantó un Ave María precioso, con una solista acompañada de órgano y violín. Otras obras fueron ‘Lacrimosa’, de Mozart, o el ‘Agur Jaunak’ con el que dio por finalizado un funeral que perdurará para siempre en nuestro recuerdo.
Julián desarrolló su gran carrera musical, fundamentalmente, en Olite y en la iglesia de la Milagrosa en Pamplona, ejerciendo de organista y celebraba con solemnidad la Semana Santa: Jueves Santo, la Pasión en el Viernes Santo y la fiesta de la Pascua de Resurrección de Jesucristo. En los conciertos de órgano nos daba a todos los asistentes lecciones de las obras y de los autores detalladamente. En el último concierto celebrado el día 26 de junio, pudimos disfrutar de Tocata y Fuga de Johann Sebastian Bach interpretado por Don Julián Ayesa, organista de la catedral de Pamplona. Fue una obra sublime. Julián era un enamorado de Bach.
Así mismo, Julián acompañaba a las auroras y la misa anual en Ujué. En las vísperas solemnes cantábamos con él en gregoriano el día del Corpus Christi, San Pe-dro, la Asunción de la Virgen y en las fiestas patronales del Cristo de la Buena Muerte. Al ser gran liturgista, unido a su formación musical, hacía que todo fuera bello y elegante.
Su vida laboral se desarrolló en una notaría de Pamplona, dando buen testimonio de su buen hacer. A lo largo de años y años ha recibido muchos homenajes. Recordamos el pañuelo rojo del Ayuntamiento de Olite y la medalla de oro de la Federación de Coros de Navarra por su aportación incansable.
En estos últimos años nos ha conmovido la lucha en su enfermedad y su oración constante. En su despedida, el 25 de octubre en la iglesia de San Pedro, pudimos apreciar el cariño de todo Olite. A su esposa Asun, hijos y nietos acompañamos en el dolor en estos difíciles momentos, con la esperanza de que Dios le haya recibido en su morada eterna y los Santos de Dios han recibido su alma y la han presentado ante el Altísimo. Su testimonio perdurará siempre. Gracias Julián por todos los aprendizajes que hemos recibido de ti. Agur. Hasta siempre. Con todo nuestro cariño, los componentes de la agrupación Cantantibus Organis de Olite.
*El autor es amigo del fallecido.