El alcalde de Cascante, Antonio Irujo (PSN), reconoció ayer la preocupación existente en la localidad por los últimos acontecimientos, ya que al cierre de Burgos se une la crisis en Cunbur y también en Trelleborg. "Desde un ayuntamiento como el de Cascante se pueden hacer pocas cosas, pero trataremos de implicar al Gobierno de Navarra para buscar soluciones, sobre todo en recolocaciones, a pesar de que no es buen momento para nadie", señaló, al tiempo que dijo que tiene previsto reunirse con los representantes de los trabajadores. "La verdad es que ha sido una Navidad triste en Cascante porque había gente que llevaba meses sin cobrar, la situación de Burgos se veía venir... Además, hablamos de sectores como el textil, en crisis desde hace años, y el del automóvil, que también se ve afectado por la crisis actual. Intentaremos hacer todo lo posible", concluyó.
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