La historia en Juan Burgos Pamplona de José Mª Gómara Martínez, presidente del comité de empresa por UGT -lo completa
CC OO y ELA-, se puede aplicar a la mayoría de trabajadores de la empresa. Tiene 58 años y lleva 30 trabajando en la planta cascantina. Su mujer también lo hizo, aunque dejó su puesto de trabajo hace años. Ahora, con una edad que él mismo reconoce "complicada", se enfrenta a su despido, al igual que sus otros 66 compañeros.
Gómara recuerda otros tiempos en los que la empresa llegó a tener más de 200 trabajadores o cuando les obligaban a trabajar tres horas más de las siete que correspondían a cada turno para ser contratados. O también cuando elaboraban camisas y tiendas de campaña para el ejército. "Se trabajaba mucho, pero eran otros tiempos", señala.
A pesar de todo, el presidente del comité reconoce que se esperaba algo así desde hace tiempo. "Desde que en 2005 -cuando se despidió a 57 personas- se pidió concurso de acreedores ya vimos venir que el cierre era cuestión de tiempo. Hubo buena voluntad de la empresa y nuestra por continuar y aguantar lo que se pudiera, pero la deuda era muy importante", afirma José Mª Gómara.
Ése precisamente ha sido el detonante del cierre, no poder hacer frente a las deudas. "Veíamos que no había trabajo y la verdad es que nunca hemos llegado a los objetivos que marcaba el plan de viabilidad. Siempre hemos estado muy por debajo y últimamente no llegábamos ni al 20%", destaca.
Sin embargo, por mucho que se esperara el cierre, siempre es un golpe muy duro. "No nos ha pillado de sorpresa, pero es un palo muy gordo para los trabajadores aunque, como lo suponíamos, sobre todo hay resignación. De hecho, en la asamblea de hoy -por ayer- apenas ha habido intervenciones", dice.
Aproximadamente la mitad de la plantilla es mayor de 55 años y ése es uno de los principales problemas que ven los trabajadores. "Son edades muy complicadas y lo difícil es recolocarse porque la mayoría tiene mucha antigüedad en un trabajo muy concreto en Burgos. Ahora hay que centrarse en este tema buscando el apoyo del Gobierno de Navarra, aunque es difícil con la crisis actual y habrá que salir fuera, porque en Cascante no hay empleo".
La mayor parte de la plantilla es de Cascante, aunque también hay trabajadores de Tudela, Monteagudo o Novallas (Aragón). En estos momentos, la actividad se centraba en la elaboración de tela para calzado y también algo de confección y tintado.
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