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GUERRILLEROS | LA CHAPALANGARRA DE CINTRUÉNIGO

Sería el último en rendirse a los Hijos de San Luis

Al lodosano Joaquín Romualdo De Pablo y Antón todo el mundo le llamaba "Chapalangarra". Mandó el 6º batallón a las órdenes de Espoz y Mina. Con él, tras la guerra, mantuvo diferencias muy serias aunque compartieron exilio en Londres. Amigo del poeta Espronceda, murió a tiros en Valcarlos.

Actualizada Domingo, 16 de agosto de 2009 - 04:00 h.
  • GERMÁN ULZURRUN . PAMPLONA.

NO está claro el étimo de la voz "Chapalangarra". Hay quien dice que significa "campo de carrascos". Otros, sin embargo, opinan que procede de "boina roja". En cualquier caso a Joaquín Romualdo de Pablo y Antón (Lodosa 26-VII-1784-Valcarlos 25-X-1830) todos le llamaron siempre por el apodo. Que nadie piense, por lo de la boina colorada, que tuviera algo que ver con el Carlismo. Todo lo contrario.

Fue liberal doceañista, exaltado, decidido partidario de la Constitución de Cádiz (1812) y el último en defenderla en la ciudad de Alicante, ante la llegada de los Cien Mil Hijos de San Luis para reintegrar España al Absolutismo.

Con Espoz y contra Espoz

La primera noticia sobre Chapalangarra que ofrece José Mª Iribarren, en su biografía de Espoz y Mina, sitúa al sargento primero Joaquín de Pablo en febrero de 1810 en la acción de una partida en Falces, seguramente a la órdenes de Xavier Mina. Chapalangarra se ganó pronto fama de hombre arriscado y violento con poca instrucción y mucho brío. Cualidades que en 1812 le colocaron al mando del 6º Batallón, 1º de Aragoneses, de la División Navarra de Espoz y Mina. En octubre de ese año imparte un escarmiento a los franceses entre Tiermas y Leire. Un año después tiene el rango de coronel.

Terminada la guerra en 1814 Chapalangarra cuelga el fusil y vuelve a casa. Pero en agosto un Espoz desairado por Fernando VII, que no concede mérito alguno a los guerrilleros, abraza la causa liberal y ordena a mandos y brigantes que vuelvan a formar las viejas unidades. Chapalangarra no le hace ni caso -como muchos otros-, en tres requerimientos. Espoz ordena su detención y que sea conducido a la ciudadela de Jaca.

Cumple la orden José María Lazcano y Chapalangarra quedó hosco. Al llegar a Campanas el lodosano aprovechó un pequeño descuido para hacerse con un caballo y galopar hasta Pamplona. Lazcano le persigue y llega a echarle el guante en el momento en que Chapalangarra se acoge a sagrado en casa del capitán general conde de Ezpeleta, quien se negó a entregárselo a Espoz y Mina.

Liberal y romántico

Ingresado en el Ejército regular, Chapalangarra se encuentra en Bilbao durante el pronunciamiento de Rafael De Riego (1-I-1820) en Cabezas de San Juan (Sevilla) a favor de la Constitución de 1812. El lodosano forma a los soldados y les hace jurar el texto constitucional.

Entre 1820-23 Chapalangarra es jefe de las tropas del Gobierno constitucional en Pamplona. No se anda con chiquitas a la hora de reprimir a los grupos realistas, partidarios del poder absoluto del Rey, que se movilizan por Navarra de la mano de antiguos compañeros del lodosano como Juanito "El de la Rochapea" o Santos Ladrón.

La Cuádruple Alianza europea, partidaria del Antiguo Régimen, decide intervenir en España para acabar con el gobierno liberal. Envía a los Cien Mil Hijos de San Luis, un cuerpo de Ejército al mando del duque de Angulema que cruza el Bidasoa el 7 de abril de 1823. Chapalangarra intuye que tendrá que salir zumbando al exilio y emplaza a José Camón, alcalde de Tafalla, a que le adelante cuatro mil duros. Camón se esconde en Leache y elude facilitar un préstamo de más que dudosa restitución.

Chapalangarra pasa a Alicante de gobernador militar, donde ordena que se descuelguen 7 de las 10 campanas de la catedral y compra trigo para alimentar a la tropa. El 15 de septiembre de 1823 ataca en Elche a los realistas. Sin embargo, el 8 de noviembre Alicante cae en manos de los Cien Mil Hijos de San Luis. Ha sido la última ciudad fiel al régimen constitucional.

Chapalangarra se exilia en Londres, donde se encuentra Espoz de quien se mantiene distante, pero traba gran amistad con el poeta José Espronceda, cuyo abuelo paterno, el coronel Diego Espronceda, era natural de Tafalla.

En 1830 los liberales del exilio tratan de entrar armados en España. Chapalangarra y Espronceda lo hacen por Valcarlos. Allí les esperan los realistas de Francisco Benito Eraso. El lodosano intenta pronunciar una arenga pero muere abatido por los disparos. Espronceda le dedicó un sentido poema fúnebre. También Próspero Merimée menciona a Chapalangarra en la novela Carmen (1847), base argumental del libreto de la celebérrima ópera de Georges Bizet.

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Escultura de Chapalangarra, obra de José Antonio Barquín . MARI PAZ GENER

Olga Aliaga acaba de coser ROMERA


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