Tras dos décadas en el fútbol profesional y 40 años de edad, el meta pamplonés Jesús Unanua se retira
Siete temporadas en Primera, diez en Segunda y tres en Segunda B. Tras cientos de partidos, Jesús Unanua Becerril (Pamplona, 23-6-1969) cuelga los guantes.
¿Le ha costado dejarlo?
Muchísimo, pero el fútbol se ha puesto muy complicado. Si en el Alicante hubieran ido mejor las cosas y me hubieran ofrecido otro año, podría haber seguido. Físicamente me encuentro bien, a pesar de tener 40 años, y además tengo la ilusión de cualquier crío cuando sube al primer equipo.
¿Por qué dice que el fútbol se ha puesto muy complicado?
Llevamos seis meses sin cobrar, y un compañero nueve. No hay vistas a cobrar y tenemos que denunciar. Hemos tenido cinco entrenadores, malas condiciones en todo y mentiras constantes del club. Esta mañana he hecho una rueda de prensa de despedida y no me han dejado hacerla en el club. Me he tenido que buscar la vida.
¿Le da pena terminar así?
Siempre me quedo con lo bueno. Este año no me va a borrar todo lo anterior, como mi debut con Osasuna en Primera División con 20 años. También tengo un recuerdo muy bonito cuando en mi primer año en el Alicante en Segunda B fui a Tajonar a jugar contra el Promesas. El día anterior entrené en el campo de porteros donde tantas veces había trabajado con Nemes Esparza. Fue muy especial para mí. Me vienen muchos recuerdos.
¿Cómo ha logrado mantener la forma física hasta los 40 años?
Me he cuidado mucho, pero no me ha costado. Desde pequeñito, con 4 años, ya hacía judo. Siempre me tenía cuidar en la alimentación y en el peso. Eso me vino fenomenal para el fútbol. Además, ha sido fundamental el apoyo de mi mujer, de mi familia. Me han seguido a todas partes. Hemos contabilizado 15 mudanzas y nunca me han abandonado. Si no llega a ser por ella, seguro que no hubiera llegado hasta los 40 años. Seguro.
¿Y ahora hace mudanza?
Sí. Me voy a Castellón. Compré una vivienda en los cuatro años que estuve en el Villarreal. No hay nada concreto, pero posiblemente trabaje con ellos.
¿Qué le ha aportado el fútbol en estas dos décadas?
He sido un privilegiado. Les he dicho a mis compañeros: "Aprovechad esto, que es de privilegiados". Ahora hay muchos problemas en los extradeportivo, pero me quedo con las alegrías que he vivido. Es muy bonito ser futbolista.
¿Queda algo de aquel Jesús Unanua que debutó en 1990?
Ahora tengo más arrugas... Yo sigo siendo el mismo. Mi secreto ha sido trabajar. Me ha encantado trabajar y cuidarme. He sabido superar los momentos malos y nadie me ha regalado nada. Por eso he llegado hasta aquí. Es mucho.
¿Le queda muy lejano aquel Logroñés-Osasuna?
Estos días me he acordado. Roberto estaba lesionado y Vicuña también se lesionó a última hora, pero no lo supe hasta que me subí al autobús y vi a un portero más joven que yo, del juvenil. "¿Y tú qué haces aquí?", le dije. "¡Me toca a mí jugar!", pensé. Casualmente mi padre fue a ver el partido y se puso detrás de la portería donde fui a calentar. Como no había móviles ni tanta comunicación como ahora, él no sabía nada. Me miraba y subía los hombres en señal de incredulidad. Le señalé la portería y los guantes para decirle que iba a jugar. Se descompuso... Es uno de los recuerdos más bonitos de mi vida.
¿Y el peor?
La muerte de un compañero, Rommel Fernández, en el Albacete. Fue en mayo de 1993. Ese chico llegó y no sabía conducir. Le enseñé yo. Vivía en el portal de al lado. Su novia y mi mujer hicieron mucha amistad. Ha sido una de las mejores personas que he conocido. Se llevaba a todos los gitanillos a su casa a comer. Mandaba dinero a Panamá a su familia. Su corazón era espectacular. He vivido descensos y lesiones, pero esto me marcó mucho.
¿Qué guarda del fútbol?
Lógicamente, camisetas y guantes. Pero además tengo un cuadernico donde he apuntado todos los partidos que jugado, con notas, resultados y todo. Eso me quedará para siempre. Es mi carrera.
¿Con qué parada se queda?
No sabría decir una. Sí puedo decir un gol encajado. El de Romario en El Sadar a pase de Laudrup. Ahí estaba yo. Siempre que juega Osasuna con el Barcelona lo ponen en la tele y en todos los equipos donde he estado mis compañeros se sorprenden de que estuviera ahí.
¿Se le hace difícil elegir un compañero y un entrenador?
De compañeros, me quedo con López Vallejo y Larráinzar. Y de entrenador, con Pedro Mari Zabalza. Fue muy importante para mí. También me marcó Martín Monreal. He tenido hasta 30 entrenadores. Me quedo con todos y con ninguno.
¿Y una ciudad?
Pamplona. Los cinco (su mujer y sus tres hijos) somos de Pamplona y nuestras familias siguen en Pamplona. La tierra tira mucho.
Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.
Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.
(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso
Jesús Unanua, ayer, en la rueda de prensa de despedida que ofreció en Alicante junto a sus compañeros de equipo. INFORMACIÓN
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual