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Hay vida en el monte después de la mina

LAS EMPRESAS EXTRACTORAS TIENEN LA OBLIGACIÓN DE ESTABLECER PLANES DE RESTAURACIÓN DE LOS ENCLAVES DONDE SE LOCALIZA LA EXPLOTACIÓN. LA EVOLUCIÓN HASTA QUE UN TERRENO ÁRIDO VERDEA ES LENTA, PERO LOS RESULTADOS SALTAN A LA VISTA.

Actualizada Lunes, 23 de marzo de 2009 - 03:59 h.
  • G.G.O. . EUGI

A 850 metros de altitud, en lo alto de la cantera de Eugui, el viento sopla con ímpetu. Un gran agujero en el monte se desparrama árido y ondulado bajo los pies de los agentes del Seprona de la Guardia Civil. Abajo, minúsculos, sus compañeros de control de explosivos vigilan las detonaciones previstas para el mediodía. La elevación ofrece una visión distinta a la de ras de suelo: desde arriba se puede ver que no toda la cantera está seca, que también hay parcelas que verdean. Ya dejaron de producir magnesita, ahora les toca retomar su aspecto natural. Lo dice la ley.

Una de las prioridades de la sección del Seprona es vigilar que todas las explotaciones mineras cuenten con un plan de restauración tanto a corto como a largo plazo. Magnestias de Navarra (Magna) lo tiene. Antes de empezar con la explotación minera de un lugar, explica un agente, las empresas tienen la obligación de extraer la capa vegetal y hacer acopio en montones para que con posterioridad, cuando ya no se pueda exprimir más el terreno, se emplee esa misma tierra para resembrar. "Lo primero que se suele sembrar es escoba (un tipo de arbusto con una forma que hace honor a su nombre), para sujetar el terreno. Después vienen las especies arbustivas y arbórea dependiendo del plan". Entre las dos fotos que ilustran este reportaje, hay cuatro años de diferencia. Donde antes había una ladera seca, ahora crece con paciencia la vegetación. El lugar dejó de explotarse en 1999 y entonces se empezó a rellenar el terreno. Así parcela por parcela. "Hemos puesto espino, avellano y en otros sitios roble y haya", explica el director facultativo de Magna, Alberto Josa Motuberria a los agentes. El objetivo es que cuando todo el lugar no permita más explotación minera, se retire todo, incluso se proceda a la demolición de los edificios, se desmonte toda la maquinaria, y se trabaje por devolver al monte su aspecto exterior natural. "Nunca va a quedar como estaba", reconoce un agente del Seprona. Su misión es vigilar que, al menos, todo quede lo mejor posible.

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