El tenor peruano se ganó varias ovaciones a lo largo de las dos horas y media de recital
El tenor Juan Diego Flórez (Lima, 1973) se metió ayer al público de Baluarte en el bolsillo. El peruano ofreció un recital de casi dos horas y media de duración acompañado de la Orquesta Sinfónica de Navarra (OSN) y bajo la dirección de Christopher Franklin. Las entradas estaban agotadas desde el día en que se pusieron a la venta.
Flórez se mostró en todo momento muy cercano al público, con el que bromeó en varias ocasiones. La primera parte del programa terminó con un error en el final del último aria, una pieza de La Cenicienta de Rossini. Fallo que quedó subsanado con la repetición del fragmento. El tenor se ganó aquí la primera ovación de la noche.
La segunda llegaría al cerrar la segunda parte: cinco minutos ininterrumpidos de aplausos. Después, vinieron las tres propinas que ofreció: Una furtiva lágrima, de la ópera LŽelisir de amore, de Donizetti; Ah lève toi soleil,de Romeo et Juliet, de Gounod y La Donna è Mobile, de Rigoletto, de Verdi. A colación de esta última obra, aclaró que suspendió el recital en el Teatro Real de Madrid en verano porque le gusta cantar Rigoletto como propina, pero no la obra entera.
El concierto de ayer, celebrado a modo de celebración del 5º aniversario de Baluarte, se repetirá en el Teatro de los Campos Elíseos de París el lunes, también con la OSN.
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