El Rey, Zapatero y el secretario general de Naciones Unidas inauguraron ayer la nueva sala de la sede de Ginebra que está coronada por la cúpula de Miquel Barceló, un mar de estalactitas multicolores que causó la admiración de los presentes
Naciones Unidas está emocionada con la obra que Miquel Barceló ha realizado en la cúpula de la que será la nueva sede del Consejo de Derechos Humanos, a partir de ahora denominada Sala de los Derechos Humanos y la Alianza de las Civilizaciones, y agradeció a España este "generoso regalo", al haber asumido el coste de la rehabilitación del recinto, en torno a unos 20 millones de euros.
Así lo afirmaron el secretario general de la organización, Ban Ki Moon, y el director general de la Oficina de Ginebra, Sergei Ordzhonikidze, durante la inauguración de la nueva sala en el Palacio de las Naciones.
Ban Ki Moon, subrayó que este "generoso regalo" de España a la ONU constituye una "prueba más del compromiso perdurable de España con los valores y la misión" de este organismo. Ban Ki Moon destacó el "talento tan singular" de Barceló, cuya obra, consistente en un mar de estalactitas de colores, calificó de "innovadora y radiante". "No encuentro las palabras para expresarle mi sentimiento ante esta obra tan increíble", confesó.
El Rey calificó de "impresionante" la obra de Barceló y destacó la "indudable belleza creativa y fuerza expresiva" de esta intervención. Don Juan Carlos felicitó "muy calurosamente" al artista, porque su obra le despierta "una especial y enorme admiración".
Don Juan Carlos recordó cómo este proyecto parte de la sugerencia que hace poco más de tres años y medio le hizo el director general de la ONU en Ginebra para que España asumiera la rehabilitación de la sala en una visita que el jefe del Estado español realizó a estas instalaciones.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló que esta obra "quiere ser reflejo de la España actual, de su energía y confianza en sí misma" y expresar el "compromiso" español con los derechos humanos, el multilateralismo y la defensa de la paz".
Para él, simboliza una "cueva primigenia" que reúne bajo su techo a todos los seres humanos, "independientemente de su origen y condición".
El jefe del Ejecutivo expresó su "satisfacción" de "legar" a toda la comunidad internacional "una obra tan singular" de un "genio universal" y que describió como un "mar universal de naciones y hombres diversos y unidos" que "evoca una mirada fuerte, de compromiso para erradicar la intolerancia, la discriminación y la pobreza en el mundo" y que va a poder contemplarse en una de las sedes de la ONU, donde, recalcó, "todos somos iguales".
La obra de Barceló consiste en un mar de estalactitas de colores con predominio del verde plateado y el azul, aunque también aparecen el rojo, el naranja y el amarillo. La pintura se agrupa en determinados puntos asemejando un papel arrugado que crea un efecto de ola. Barceló ha empleado para su creación 35 toneladas de pintura, más de un año de trabajo y un equipo formado por una quincena de personas.
Barceló explicó que la obra representa la "superficie oceánica de la Tierra y sus oquedades más escondidas", la "unión absoluta de contrarios". "En este mar agitado, cabe suponer varios niveles: el fondo del agua y sus moradores polícromos, el plano del agua, la espuma blanca del agua revuelta en marejada y, al final, el reflejo, lo que refleja este mar, lo que está debajo, nosotros".
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