Recuerdo a las Hijas de Jesús de la Chantrea
Publicado el 05/06/2016 a las 08:50
La congregación de las Hijas de Jesús, fundada por Sta. Cándida Mª, lleva asentada en Navarra 107 años, primero en el recordado colegio San José de Pitillas y, desde 1962, en el barrio de la Chantrea. En la labor educativo-pastoral de nuestro colegio de la Chantrea, un puñado de hermanas de dicha congregación se ha dejado literalmente la vida entera por educar “a la entera persona”, personificado en los miles de jóvenes que desde ese año de 1962 han pasado por estas aulas. La disminución de las congregaciones religiosas y una profunda remodelación de las instalaciones han hecho que se vaya a trasladar próximamente una parte significativa de las religiosas que viven en el colegio de la Chantrea y que son historia viva de esta congregación y de este colegio. Las limitaciones de espacio de estas líneas me obligan a personificar este “¡gracias, Jesuitinas!” en tres de sus hermanas -que me perdonen las demás-. La primera de ella es Juana Mª Ibáñez, que hace unos pocos días, a sus noventa y muchos años, abandonó el colegio, con una lucidez envidiable, para trasladarse a San Sebastián. Juan Mª es historia viva de las Hijas de Jesús en Navarra. En las primeras fotografías del colegio de la Chantrea, entre las primeras hermanas que llegaron, allí estaba ella. Pitillesa de pro, había interiorizado la congregación en sus años de colegiala en su Pitillas natal. En la Chantrea fue maestra y, posteriormente, muchos años secretaria del colegio. Su vida es un ejemplo vivo de servicio a la iglesia y a la congregación. ¡Gracias, Juana Mª! La segunda religiosa a la que quiero referirme es Consuelo Caballero, natural de Valladolid y que lleva destinada en la Chantrea cuarenta y muchos años. Dedicó su vida preferentemente a las aulas, siendo maestra de miles de jóvenes chantreanas que a buen seguro aún la recuerdan. Posteriormente, fue secretaria del colegio y, en los últimos años, a sus ochenta y tantos, aún continua plenamente activa en la FASFI, en la portería y en la fotocopiadora del colegio. Le doy las gracias por su amistad y su ejemplo. Y dejo para el final a la que, seguramente, ha sido la religiosa más importante de la congregación en la Chantrea, la tudelana Natividad Castellano. Dedicó muchísimos años a labores de gestión en el colegio, siendo largos años, en dos etapas, su directora. Le tocaron tiempos recios y difíciles, con crisis y problemas de gran calado, pero el “genio ribero” supo bandear magníficamente todo ello. Las generaciones actuales no han oído hablar de ella, a pesar de que aún vive en el colegio, pero este centro educativo es lo que es hoy gracias a su trabajo y a su dedicación. Tuve el honor de trabajar con ella muchos años, siendo su jefe de estudios. Para mí fue Maestra, con mayúsculas, en la labor educativa y en la congregación. Natividad, ve tranquila que en Pamplona has cumplido “cum laude”. Muchos le queremos y le admiramos y solo le podemos decir : “¡Gracias!”.