Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Si quieres participar en los espacios para el lector de Diario de Navarra, envíanos tus cartas o fotos

Normas de participación Envía tu carta

El gran Javier Pagola

  • Carmen Olorón Goñi
13/10/2020

“Hay dolores que se dicen callando; se dicen callando pero duelen igual. Lo que más duele está en las bellas palabras que la muerte nos ganó de mano y nos robó”. Esta frase de Galeano que en la puerta del crematorio nos decía J.A.M. responden en este caso a la verdad más cruda de este día del Pilar, este día en que se incinera a uno de los grandes de Navarra: Javier Pagola. Porque hoy, efectivamente, la muerte nos ganó la partida arrebatándonos a quien ha sido una de las voces más conocidas y queridas de la ciudad. Hoy se ha quebrado la palabra, se nos ha roto, se nos ha ido, con este gran comunicador que, entre otras muchas cosas, fue Javier.
Nosotros, los mortales de a pie, solemos tener un ego mayúsculo, y queremos que hablen bien de nosotros, aunque sea después de nuestra partida definitiva, por eso suele decirse aquello de que “¡Dios te libre del día de las alabanzas!” porque significará que la has palmado. Javier Pagola era la excepción que confirma la regla. Porque cuando se habla de “grandes” el término nos lleva automáticamente a los oficialmente reconocidos como grandes de España, que quizás tengan sus motivos para serlo, no lo discuto, aunque su sentido más profundo no lo percibamos todos por igual. Javier sí, era grande en toda la acepción y extensión de la palabra. A nivel personal, con una calidad humana apabullante y a nivel social, con su entrega humilde, gratuita, desinteresada y generosa a los demás y su labor callada y constante por la construcción de un mundo más justo. Sería interminable detallar punto por punto las características que le hicieron merecedor de este calificativo “grande” pero en mi afan de argumentar cualquier afirmación, vayan por delante algunas de las actividades llevadas a cabo por él: promoción de la mujer a través del Colectivo Alaiz; difusión y extensión del Evangelio de Jesús mediante el Foro Gogoa; colaboración desde Médicus Mundi con África, Guatemala, Bolivia o Perú; Cultura Popular y de la otra: el euskera y el castellano conviviendo pacíficamente en su pensamiento y desarrollo; literatura, música y tradiciones, charlas, mesas redondas, presentación de actos públicos, publicación de libros o su presentación en sociedad; entrevistas radiofónicas o en prensa de personajes destacados que pasaron por nuestra ciudad; recuperación de la gaita en Estella, cuyos miembros, agradecidos, hacen sonar sus instrumentos en la puerta del crematorio con las notas del Himno de Navarra. Pocas veces como hoy la piel se torna de gallina, el bolo del estómago sube hasta la garganta, el alma se estremece... y las mascarillas ocultan las lágrimas que corren por los rostros. Después viene el aurresku, bailado delante de su ataúd que remata la emoción. Pero los aplausos de verdad, de corazón, sentidos hasta la médula, llegan al final cuando el carrito con sus restos inician ese último viaje sin retorno, mientras la música de fondo interpreta, y los asistentes corean el Agur jaunak.
Adiós Javier, “te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro” que decía Benedetti. Adiós, personaje ilustre de nuestra tierra, grande no sólo de Navarra sino de un mundo que hoy, más que nunca, necesita personas como tú, entregadas en cuerpo y alma a mejorar este planeta que se desangra en querellas de todo tipo. Necesitamos seres positivos con autoridad moral para poder criticar sin moverse del sofá, lo que hacen los demás y se comprometan como tú lo hiciste, a dejar su entorno, su ciudad, su país, incluso su mundo, un poco mejor de lo que lo encontraron. Has sido luz que ilumina el camino y envidiable tu caminar. Las puertas de la nueva ciudad se abren para ti, dice el cántico funerario. Ya has penetrado en el Misterio con mayúsculas, estoy segura que te recibirán igual o mejor de lo que aquí (como se despide a los grandes) te hemos despedido; con música y aplausos, sobre todo porque tu vida ha sido un dar tanto a tantos. Hasta siempre, Javier.
carmen Olorón Goñi

Etiquetas
Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra
Buscar otras cartas


volver arriba