Salud
Soutullo, psiquiatra: "Pueden pasar 6 años entre los primeros síntomas de TDAH y su diagnóstico"
Sobre el TDAH, destaca que "hasta el 71 % de la causa es genética, y el 29 %, ambiental relacionada generalmente con problemas en el parto, en el embarazo o justo después del parto, en la época perinatal"


Actualizado el 06/06/2026 a las 11:28
El psiquiatra del UTHealth de Texas y fundador de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra, César Soutullo, advierte en una entrevista con EFE de que puede pasar mucho tiempo, "5 o 6 años", desde que se manifiestan los primeros síntomas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) hasta que se diagnostica.
"Vemos principalmente en psiquiatría infantil que pasa mucho tiempo desde que empiezan los síntomas hasta que se hace un diagnóstico. Por ejemplo, en TDAH pueden pasar 5 o 6 años, y en depresión y en ansiedad también puede pasar mucho tiempo", declara en Pamplona, donde ha participado en el congreso de la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia.
Ante esa situación, Soutullo apunta que lo que hacen es "trabajar con los pediatras, que van a ser el primer punto de contacto" y también hacen programas con profesores en colegios de Primaria y también de Secundaria.
Sobre el TDAH, destaca que "hasta el 71 % de la causa es genética, y el 29 %, ambiental relacionada generalmente con problemas en el parto, en el embarazo o justo después del parto, en la época perinatal".
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Menciona fumar o tomar alcohol durante el embarazo, que los niños tengan un peso muy bajo al nacer o que sean muy prematuros como factores que pueden contribuir al TDAH. Apunta también a niños que han estado "muy abandonados".
Sobre el tratamiento, señala que "mucha gente" lo identifica con la medicación, pero agrega que tiene tres partes, incluida la psicoeducación a los padres, de forma que aumente su conocimiento y sepan que el TDAH es un problema biológico.
También habla de adaptación académica y, en último lugar, la medicación, sobre la que subraya que es "segura y eficaz" y tiene "relativamente pocos efectos secundarios".
"La medicación puede ser necesaria en un porcentaje bastante alto,", indica, pero agrega que en niños por debajo de los 6 años se recomienda primero el manejo conductual y el apoyo con los padres y académico.
"A partir de edades escolares y, sobre todo, también en preescolares cuando los síntomas son graves o moderados, la mayoría de los niños van a necesitar un tratamiento con medicación", comenta.
Explica que de los niños que toman el tratamiento, "más o menos el 50 % no lo va a necesitar más allá de la adolescencia".
También detalla que hay veces en que se tiene que secuenciar la medicación según la necesidad, y no es necesario administrarla de manera continua.
El TDAH al principio empieza a generar en niños en edades preescolares, principalmente, por la hiperactividad, problemas de conducta, como que hablen mucho en clase. "Esto va haciendo que debido a la inatención, no aprenda bien" a leer o matemáticas, o no haga los deberes, lo que repercute en las notas.
Esos niños con problemas en el colegio, añade, pueden terminar cometiendo acciones vandálicas, "saltarse las normas, romper objetos, tirar piedras". "A lo largo de la infancia y principio de la adolescencia, el riesgo mayor es que empiecen a usar tóxicos, principalmente alcohol y cánnabis", dice.
"El siguiente escalón de deterioro es que empieza a afectar la salud física", comenta, no solo porque fumen desde edades tempranas, sino también "porque son muy impulsivos, tienen más accidentes".
"Corren más riesgos y se ha visto que hay un aumento del riesgo de muerte prematura, sobre todo ya en adultos jóvenes", apunta.
Sobre el papel de los maestros ante el TDAH, señala que la "labor principal" es "estar alerta o estar formado para detectar que algunos de estos problemas que parecen de conducta, disciplinarios, principalmente, tienen algo debajo".
Admite que entre el profesorado, al margen de los orientadores, se tiene que mejorar el conocimiento sobre enfermedades como el TDAH.
Sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes, señala que "como con cualquier tecnología, siempre hay una etapa de preocupación cuando viene algo nuevo". Esas redes sociales pueden "fomentar la conexión" y que gente "hable más de temas porque no está cara a cara con una persona y puede hablar más abiertamente de sus problemas".
Añade que el aspecto "más problemático" es cuando sustituyen cuestiones como socialización "cara a cara con otros niños, ejercicio físico, incluso sueño".
"El otro aspecto también importante, negativo, de las redes sociales es que existe mucha comparación. Nadie hace una foto del día en que se siente regular, el día que te levantas un poco mal. Todo el mundo pone su mejor cara", comenta.
Agrega que se empiezan a comparar con imágenes retocadas y tratan "como si fuera natural una cosa artificial".
"De ahí vienen muchas veces aspectos depresivos" pero agrega que "no es tanto" que las redes sociales den lugar a esos problemas, "sino que una vez que están ahí, los pueden aumentar, pueden hacer como de caja de resonancia".