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Concierto democrático

19/08/2019Aitor Castañeda Zumeta

Con la pugna de poder derivada de las últimas elecciones, tanto prensa como partidos políticos están haciendo peligrosas comparaciones en relación a los diferentes pactos. El primer descalificado es Vox, que desde el momento en que obtuvo una importante representación en el Parlamento de Andalucía está en un dialéctico punto de mira de "cordones sanitarios". Autoridades socialistas lo desdeñan antes que a EH Bildu, a quienes por otra parte ponen al mismo nivel que a los de Abascal. Por contra, las derechas están estigmatizando a Bildu de una manera brutal, en tanto que cualquier pacto, acuerdo o simplemente diálogo con ellos es como tocar a un leproso en la época de Cristo. Yo no voy a entrar a valorar cuál es el nivel de similitud o distancia entre los extremos, porque me parece un debate estéril y a la cuerda floja del posicionamiento de cada cual. Por ejemplo, la cuasi-privatización de la Sanidad o Educación, la disolución de las autonomías o la propia derogación de los regímenes forales es defendido por formaciones que se tienen por constitucionalistas, con aquellos preceptos claramente inconstitucionales. No obstante, sí es necesario decir alto y claro que todas las formaciones políticas tienen pleno derecho a estar en los parlamentos, y por ende son susceptibles de operar en democracia. No olvidemos que según el INE, casi 2,6 millones de electores votaron a Vox el 28-A, esto es: el 10,26% del censo electoral. Y en las mismas fechas, y aún con la influencia nacional sobre la del territorio, la izquierda abertzale obtuvo casi un 13% de los sufragios de Navarra – y casi el 17 en el País Vasco –. No hablamos de cifras baladíes en ningún caso, e ignorar unas y otras equivale a borrar del mapa a un nutrido número de personas cuya voz quizá desafine en el concierto democrático. Pero si se forma parte de la orquesta, es necesario asumir el riesgo de cantar con quienes solo gritan, incluso entre ellos mismos. Gracias a este sencillo precepto ya están en marcha diversos parlamentos regionales, incluido el navarro. ¿Hasta cuándo habrá que esperar para que suceda lo mismo en el Congreso?

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