El Struendo de Pamplona en San Fermín
Un minuto antes de que el reloj del Ayuntamiento marque la media noche, comienza la bulla en Casa Marceliano, en la plaza trasera del consistorio
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SAIOA ROLÁN
Un día durante San Fermín toca romperle los oídos a Pamplona en el ensordecedor Struendo, un acto al margen del programa que no tiene día fijo y para el que sólo se necesita coger cualquier cacharro con el que se pueda meter ruido y unirse al desfile.
Un minuto antes de que el reloj del Ayuntamiento marque la media noche, comienza la bulla en Casa Marceliano, en la plaza trasera del consistorio pamplonés. Tras entonar el Agur Jaunak, una multitud sale a atronar las calles de la ciudad con bombos, platillos, cacerolas o tambores.
Cuando falte un minuto para el medio día, se celebrará en el mismo lugar y el mismo día la versión txiki del Struendo, con los más pequeños como protagonistas.
Un minuto antes de que el reloj del Ayuntamiento marque la media noche, comienza la bulla en Casa Marceliano, en la plaza trasera del consistorio pamplonés. Tras entonar el Agur Jaunak, una multitud sale a atronar las calles de la ciudad con bombos, platillos, cacerolas o tambores.
Cuando falte un minuto para el medio día, se celebrará en el mismo lugar y el mismo día la versión txiki del Struendo, con los más pequeños como protagonistas.
