Salud
El método contra la ansiedad para las mentes inquietas
¿Meditar te estresa más de lo que te relaja? Prueba el ‘puttering’, una técnica que invita a la actividad suave... sin buscar resultados


Publicado el 14/06/2026 a las 05:00
Ya lo habrás experimentado. De repente tienes diez minutos para ti, para relajarte y no hacer nada, y eres incapaz de lograrlo. Lo intentas, pero tu mente se va a ese listado de tareas pendientes, recuerdas que tienes la ropa en la lavadora o un informe por acabar o los exámenes sin corregir. Y esos diez minutos de tregua acaban convirtiéndose en una guerra con varios frentes.
"Vivimos en una época en la que casi todo parece medirse en términos de rendimiento", señala la psicóloga María Victoria Sánchez. Y nos pasa factura: física y mental. Vivimos agotados y agobiados. Pero no podemos, o mejor dicho, no sabemos parar. La consecuencia: ansiedad, depresión, estrés, insomnio... Una desconexión total de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Pasa en todo el mundo pero aquí, en España, podemos incluso ponerle números: somos el país que más benzodiacepinas consume -110 dosis por cada 1.000 habitantes, según los datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)-, una tendencia que ha puesto en alerta a las sociedades médicas, que invitan a replantearse la estrategia en las consultas.
En este escenario de opresión y agotamiento, surge un nuevo concepto, el puttering, una herramienta para aprender a parar sin sentirse culpable. "Hace referencia a realizar pequeñas actividades cotidianas sin objetivo productivo claro, sin presión y sin exigencia de resultado", explica la también directora en GrupoLaberinto. A diferencia de otras técnicas, esta no se basa en la relajación pasiva, que da tanto vértigo, sino en la "actividad suave". Aunque, ojo, nunca importante, al contrario, sin buscar resultados
Se trata de hacer algo muy sencillo no porque lo necesites o con un fin concreto, sino por el puro y simple placer de hacerlo. Desde "ordenar un cajón sin necesidad de terminarlo a curiosear libros, pintar o regar las plantas". Si te está pareciendo una estupidez eres firme candidato a que te lo ‘receten’. Además, deberías saber que hay mentes muy brillantes que se han apuntado a esta práctica. Está el dueño de Amazon, Jeff Bezos, pero también el cofundador de Apple Steve Wozniak y hasta el escritor Stephen King.
CAMBIOS EN EL CEREBRO
¿En qué se basa la ciencia del puttering? "Cuando una persona se involucra en actividades simples, repetitivas y sin presión es más probable que acceda a estados fisiológicos de calma", señala Sánchez. Unos estados de los que andamos escasos porque ese impulso por ser productivos todo el rato nos tiene con el sistema de alerta encendido continuamente y altera el funcionamiento de nuestro cerebro. "Se habitúa a operar en modo ejecución: planifica, resuelve, anticipa...". Cuidado con esto también: los neurólogos avisan de que cada vez hay más estudios que demuestran que estar demasiado tiempo aquí daña nuestra red neuronal.
La alerta continua conlleva otra pérdida que hay que tener muy en cuenta: la de "la capacidad de transitar hacia estados de menos exigencia donde la experiencia puede desplegarse sin control constante". Por eso nos cuesta entrar en modo reposo en vacaciones o nos sentimos culpables por parar cinco minutos para mirar por la ventana o se nos hace insoportable esperar a que el semáforo se ponga en verde.
El puttering es el camino para recuperarnos de eso y vivir más tranquilos. Esa actividad "de baja exigencia" permite al sistema nervioso reorganizarse. Si lo integramos en nuestro día a día, no solo regularemos el estrés, "mejorará nuestra atención, podremos incrementar nuestra creatividad y nos permitirá procesar experiencias sin esfuerzo cognitivo directo", detalla la especialista en Psicología Clínica. Eso sí, recuerda una cosa antes de ponerte con ello: en el ‘puttering’ la clave está en no ponerse nota. "No hay un bien o un mal en cómo se realiza la actividad". Esto no es un examen.
PRACTÍCALO ASÍ
1 Microespacios. Para empezar con el puttering "no hace falta una hora libre. Basta con reservar 10-15 minutos", señala la psicóloga María Victoria Sánchez. Es lo que ella llama "microespacios". Y nos recomienda que nos los reservemos con la misma seriedad que lo hacemos con las citas que tenemos con otras personas.
2 Baja exigencia. Las actividades para practicar puttering han de ser "de baja exigencia", de las que no cuentan, vaya. Por ejemplo: ordenar algo pequeño, regar las plantas, pasear sin destino, dibujar sin ningún fin... vale hasta con hacerte un sencillo (y rico) café. Las pequeñas cosas de la vida cotidiana...
3 Adiós a la utilidad. El núcleo terapéutico está aquí. No hay que hacer las cosas para algo. "No te preguntes para qué sirve o qué tal te ha salido, sino qué pasa si simplemente lo haces", explica la especialista. No busques la utilidad, todo lo contrario.
4 Ir a la deriva. "El puttering no es lineal. A veces empiezas una cosa, cambias a otra, te detienes... No es un fallo, es parte del proceso", señala Sánchez. Permítete ir a la deriva.
5 Control de la productividad. En este ejercicio no hay que ser productivo, pero seguramente "aparecerá el impulso de serlo". No pasa nada: "La clave no es eliminarlo o luchar contra ello, eso nos quita tiempo y energía, sino darnos cuenta de que aparece y tomar conciencia de que puedo decidir no obedecerlo automáticamente".
LA CIFRA
23% de la población española padece ansiedad. Y un 59% sufre problemas relacionados con el estrés, según el estudio internacional de Salud Mental del Grupo AXA, publicado hace un año. Los jóvenes entre 18 y 24 años son los que tiene una “peor situación mental”, detalla el Consejo General de la Piscología de España.
7 de cada diez personas ha tenido alguna vez síntomas de ansiedad a lo largo de su vida, recoge otra encuesta de Sigma Dos. Ellas más que ellos: un 77,2% frente a un 65,6%,
22% de los españoles entre 18 y 70 años toma benzodiacepinas, revela un trabajo la OCU publicado en 2024. De ellos 4 de cada 10 lo hace diario y el 65% lleva seis meses o más con este tratamiento.
110 dosis por cada 1.000 habitantes se consumen cada día en nuestro país, según los datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Es el país del mundo con mayor consumo de estos fármacos, usados para la ansiedad y el insomnio, lo que ha elevado la preocupación de las sociedades médicas.