Actividad
¿Camino tanto como dice mi 'smartwatch'?
Las mediciones de estos dispositivos están en entredicho. Influye cómo te lo pones, cómo te mueves, la temperatura...


Publicado el 13/06/2026 a las 05:00
Tenemos nuestra vida monitorizada al minuto. Sabemos a cuánto va exactamente nuestro corazón, qué tensión tenemos en un momento concreto, si hemos dormido bien... hasta cuántos minutos exactos de estrés sufrimos a diario. Lo miden los smartwaches y las pulseras y anillos inteligentes que tenemos, unos gadgets que no nos quitamos ni en la ducha y de los que ya nos hemos hecho un poco dependientes.
Nos hemos acostumbrado a consultar el número de pasos que damos cada jornada, cuántas veces nos hemos despertado anoche, el número de pisos que hemos subido... Y en función de esos resultados también contestamos a la típica pregunta de cómo estamos hoy. Sin atender, incluso, a las propias sensaciones que tenemos, solo en base a esos números que nos muestra la pantalla. Pero ¿son fiables?
Investigadores de la Universidad de Misisipi (Ole Miss) realizaron hace unos meses un análisis comparativo entre los resultados de monitorización de gadgets como el Apple Watch y aquellos obtenidos mediante equipamiento médico. Concretamente, analizaron los registros de frecuencia cardiaca, número de pasos y calorías quemadas. Y el resultado es curioso. No nos podemos fiar del todo.
Aunque depende de qué nos preocupe. Por ejemplo, si nos fijamos en los latidos de nuestro corazón o los pasos que hacemos a diario, nuestro dispositivo tiene un margen de error aceptable: en el estudio lo cifraron en el 4,43% y el 8,17%, respectivamente. Pero en cuanto al gasto energético, un dato que muchos miran antes de sentarse a la mesa o para decidir si ese día van a ir o no al gimnasio, la cosa cambia. La tasa de fallo es, de media, un 27,96%, tres veces más de lo que aconsejan los expertos. Los smartwatches y pulseras inteligentes "son idóneos para llevar un seguimiento de nuestros hábitos y mantenernos motivados, pero conviene no tomarse sus cifras al pie de la letra", concluyó uno de los responsables del estudio, Minsoo Kang.
UNA CUESTIÓN DE INTENSIDAD
El experto en fitness Jorge Garmendia coincide en esta afirmación. Para él, estos dispositivos han ido ganando fiabilidad con los años, pero sus registros varían enormemente según las circunstancias. "El número de pulsaciones suele corresponderse con la realidad en actividades moderadas (cuando salimos a andar) o durante los periodos de reposo. Sin embargo, dista bastante en los entrenamientos de alta intensidad, cuando se producen cambios bruscos de frecuencia en intervalos cortos de tiempo", explica. Es decir, que cuando más nos interesa, menos fiable es la medición.
Su exactitud también depende de cómo los usemos. "Son aparatos muy dependientes de las condiciones de temperatura o de colocación. Si usamos un reloj y tenemos la muñeca mojada o lo apretamos en exceso, los resultados obtenidos pueden ser muy distintos". Por eso, si tu pulsómetro te dice, en plena carrera, que estás al borde del infarto, con unas pulsaciones sobrehumanas, será mejor que reflexiones cómo te sientes antes de llamar al 112. No es ningún mito que más de una persona ha acudido a su médico preocupado por lo que le dice su reloj y, luego, quedarse todo en un susto innecesario.
- ¿Nos podemos fiar del número de pasos?
- La mayoría de dispositivos suman de más mientras braceamos en un contexto normal, cuando vamos en el coche a cierta velocidad (fruto de las vibraciones) e incluso al realizar ejercicios en el gimnasio que nada tienen que ver con andar, como las elevaciones laterales.
CALORÍAS
Tampoco debemos calcular la actividad diaria que necesitamos en función de las calorías que quemamos durante la misma. Como ya decía el estudio de la universidad norteamericana, el margen de error es importante. Y, lo peor, es que es por arriba: "Sobreestiman el gasto a través de fórmulas matemáticas basadas en nuestra edad, peso y altura", precisa el experto en fitness. Esto puede resultar contraproducente si, tras ver en la pantalla que hemos dado 15.000 pasos y quemado 1.000 calorías, "interpretamos que tenemos vía libre para comer más ese día", para darnos ese caprichillo merecido por tanto esfuerzo.
Ahora bien, pese a todo lo dicho, Jorge Garmendia no reniega de pulseras y relojes. Al contrario, considera que son "más que aconsejables para quienes suelen practicar actividad física de forma habitual, especialmente en un gimnasio". ¿La razón? Porque más que fijarse a diario en cuántas calorías han quemado, tienen un visión más amplia, lo que "les permite establecer tendencias a medio y largo plazo, que son los verdaderos indicativos de progreso".
Un dispositivo para cada tipo de usuario
Para elegir smartwatch o pulsera inteligente es conveniente saber antes qué vamos a hacer con ellos. No todos los modelos son aptos para todos los usuarios. “Una smartband de 30 euros puede ser suficiente para una persona mayor que tan solo quiera cuidar su salud”, señala el experto Jorge Garmendia. Pero alguien que corre maratones seguramente necesitará un dispositivo diferente. Y lo mismo pasa con los amantes del ciclismo, los nadadores o los bodybuilders. También es importante conocer que las marcas suelen especializarse en una modalidad concreta, por lo que ser fiel a ella si cambiamos de deporte no es lo mejor.
PARA QUÉ LOS USAMOS
Consulta de notificaciones
Es el uso más extendido: un 92% de los usuarios tiene activada esta opción, según la web Statista.
Comprobar la hora
Ocho de cada diez usuarios consultan la hora en su pulsómetro de forma habitual. Y es que estos dispositivos han sustituido a los tradicionales relojes.
Saber el número de pasos hechos
Se trata del tercer uso más extendido de estos dispositivos. Un 72% de los usuarios consulta esta información antes que la frecuencia cardiaca o las horas de sueño.