Salud

El alimento que ofrecen todos los supermercados y salvó a los marineros españoles del escorbuto

En los barcos apenas había alimentos frescos y la falta de vitamina C provocaba una enfermedad devastadora

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El Infante don Pelayo acude al rescate del Santísima Trinidad en la batalla del Cabo de San Vicente del 14 de febrero de 1797.DOMINIO PÚBLICO
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Diario de Navarra

Publicado el 28/05/2026 a las 05:00

Hoy se compra en brik, se sirve bien frío y se asocia al verano. El gazpacho es uno de los símbolos de la dieta mediterránea, pero su historia -y la de sus ingredientes- conecta directamente con una de las mayores amenazas de la navegación: el escorbuto.

Detrás de este plato humilde hay mucho más que tomate, ajo y aceite. Hay una clave que durante siglos separó la vida de la muerte en alta mar: la vitamina C.

EL ENEMIGO SILENCIOSO DE LOS MARINEROS

Durante siglos, las tripulaciones que cruzaban los océanos sufrían una enfermedad devastadora. El escorbuto, causado por la falta de vitamina C, provocaba debilidad, sangrado de encías, pérdida de dientes y, en fases avanzadas, la muerte.

El problema era la dieta. En los barcos apenas había alimentos frescos: carne salada, galletas duras y poca cosa más. Sin frutas ni verduras, el organismo colapsaba tras meses de travesía. Fue uno de los mayores asesinos de la historia marítima.

La cura llegó con algo aparentemente básico: alimentos ricos en vitamina C. Especialmente los cítricos -limones, naranjas- demostraron ser eficaces para prevenir y curar la enfermedad. 

Pero no solo los cítricos aportan esta vitamina. Muchas de las verduras esenciales en la cocina mediterránea -como el tomate o el pimiento- también son fuentes importantes.

Y aquí es donde aparece el gazpacho.

EL GAZPACHO: UNA RECETA HUMILDE CON VALOR "ANTIESCORBÚTICO"

El gazpacho, en su forma actual, reúne varios ingredientes ricos en vitamina C: tomate, pimiento y, en menor medida, otros vegetales frescos. Es decir, combina en un solo plato justo aquello que faltaba en los barcos durante siglos.

No es casualidad: la cocina tradicional surgió muchas veces como respuesta a necesidades nutricionales, mucho antes de que existiera la ciencia moderna.

Hoy el gazpacho se ha industrializado. Se vende en supermercados, listo para beber, cómodo y accesible. Lo que antes era una mezcla casera de pan, aceite, vinagre y hortalizas es ahora un básico en cualquier nevera.

Sin embargo, su esencia sigue siendo la misma: un concentrado de nutrientes esenciales, especialmente vitamina C, que durante siglos fue uno de los secretos del éxito de la Marina española.

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