Salud mental
Psiquiatras piden "normalizar sin banalizar" la depresión y no culpar al paciente
Los pacientes con trastornos de la personalidad pueden presentar un grado de deterioro funcional comparable o incluso superior al observado en algunos trastornos psicóticos


Publicado el 16/05/2026 a las 10:25
El tratamiento de trastornos mentales como la depresión persistente requiere un abordaje "integral y psicosocial" que permita "normalizar pero no banalizar" este tipo de patologías, propiciando un trato más humano en el que nunca se debe culpabilizar al paciente.
Esta es una de las conclusiones del Foro EFE "Nuevos retos del sistema sanitario: salud mental, enfermedades crónicas y terapias avanzadas", que organiza EFE con la colaboración de Johnson & Johnson, en el que diferentes expertos en salud mental han considerado que es necesaria una formación más específica de los profesionales para mejorar la sanidad pública.
La psiquiatra de Interconsulta y Urgencias del Hospital de Sagunto y psicoterapeuta acreditada en Terapia Focalizada en la Transferencia Helena Tobella ha defendido la necesidad de reforzar la formación especializada y los recursos asistenciales para mejorar el tratamiento de los trastornos de la personalidad en el sistema público, una patología "compleja" que sigue suponiendo un reto organizativo y clínico para la salud mental.
Tobella ha subrayado que estos pacientes "movilizan sentimientos muy complejos para los propios profesionales", lo que históricamente ha contribuido a que este tipo de trastornos hayan quedado parcialmente relegados dentro de la práctica psiquiátrica.
Sin embargo, ha destacado que actualmente existen modelos psicoterapéuticos "basados en la evidencia" y "suficientemente sólidos" para tratar de manera eficaz a estos pacientes. "La apuesta clave no es solo aumentar recursos, sino tener equipos bien entrenados", señaló.
La especialista ha insistido en que estas terapias requieren profesionales con una formación específica y de calidad, así como dispositivos especializados capaces de aplicar intervenciones estructuradas tanto en unidades de referencia como en consultas ambulatorias, "donde está la realidad asistencial".
Tobella ha recordado además que los trastornos de la personalidad presentan una elevada prevalencia -cercana al 3 % de la población general- y suelen coexistir con otros problemas como trastornos afectivos, de conducta alimentaria o adicciones, lo que incrementa la carga asistencial y el impacto social y familiar.
Los pacientes con trastornos de la personalidad pueden presentar un grado de deterioro funcional comparable o incluso superior al observado en algunos trastornos psicóticos, ha advertido.
La psiquiatra ha resaltado también la importancia de realizar diagnósticos precisos para evitar derivaciones innecesarias y reclamó trasladar las terapias basadas en la evidencia a todos los niveles asistenciales mediante una mejor capacitación de psiquiatras, psicólogos y del conjunto de los equipos de salud mental.
El retraso en el diagnóstico empeora el pronóstico
La coordinadora de la Unidad de Referencia de Trastornos Bipolares y Afectivos Resistentes en el Hospital La Fe de València y profesora titular en la Universitat de València, Pilar Sierra, ha alertado del retraso frecuente en el diagnóstico de las depresiones persistentes, un problema que empeora el pronóstico y favorece secuelas cognitivas y resistencia al estrés.
En este sentido abogó por no banalizar una depresión persistente y tampoco "achacar la responsabilidad al paciente, no podemos culpabilizarle". Esto ayudará a "reducir el estigma que provocan estos casos".
Sierra ha abogado por un abordaje "integral y psicosocial" para los casos complejos, que representan alrededor del 30 % de los trastornos mentales, y pidió "normalizar sin banalizar" la enfermedad mental.
Por su parte, Bartolomé Pérez, director general de Salud Mental y Adicciones de la Generalitat Valenciana, reclamó durante su intervención "más humanidad" en la atención psiquiátrica y sostuvo que la salud mental necesita una adaptación profunda de los recursos asistenciales.
En este sentido, Pérez abogó además por dejar atrás el estigma de la utilización de la tecnología en el ámbito de las enfermedades mentales, ya que, por ejemplo, "en fisioterapia o traumatología está bien vista una estimulación mecánica del músculo pero no está bien vista una estimulación neuronal".