Alimentación y salud
Tres remedios caseros adelgazantes que no funcionan...
Otro que sí y un quinto peligroso


Publicado el 17/01/2026 a las 05:00
La mejor dieta es cerrar el pico a los excesos. Para aquellos a los que el aviso llegue tarde (probablemente, a casi todos), una advertencia: de nada sirven ahora las prisas por bajar el peso que hemos cogido en Navidad ni los remedios caseros. Una guía publicada por la Universidad del País Vasco desmonta algunas creencias sin fundamento sobre las calorías. He aquí tres atajos que no nos reconciliarán con la báscula, otro que sí y un quinto que no solo no es eficaz para perder los kilos que nos sobran, sino que es un peligro.
REDUCIR LA SAL
"Muchas personas piensan que cuando se someten a una dieta deben reducir la ingesta de sal. No es cierto. El sobrepeso y la obesidad se producen por una excesiva acumulación de grasa en el tejido adiposo, por lo tanto ese exceso de peso proviene del exceso de grasa pero no de otros compartimentos del organismo como el agua corporal. Por eso, adelgazar no solo consiste en perder peso, sino en perder el peso correspondiente a grasa. Las medidas que no tienen la posibilidad de modificar o bien el aporte de energía o bien el gasto de energía no tienen efecto sobre la regulación del peso corporal. En el caso del sodio, se trata de un nutriente presente en la dieta, un mineral que, a diferencia de lo que ocurre con las grasas, los hidratos de carbono o las proteínas, no aporta energía ni es capaz de modificar el gasto energético del individuo".
BISCOTES EN LUGAR DE PAN NORMAL
El pan engorda. Y más si te comes la miga. Eso se ha dicho siempre. Así que mucha gente a dieta cambia el pan por los biscotes. ¿Tiene fundamento este cambio? A medias. "Tanto los biscotes como el pan están elaborados con harinas de trigo, de modo que su composición es muy similar salvo en el contenido de agua, que es mucho menor en los biscotes". Un vistazo a la energía que nos aportan uno y otro nos dará la sorpresa: 50 gramos de pan blanco suponen 131 calorías, mientras que esa misma cantidad de biscotes aporta 189. "Esto se debe a que, al tener menos agua, contienen más hidratos de carbono, proteínas y grasas que el pan normal" ¿Entonces? La única razón para este cambio, señalan los especialistas, "es que el pan, al ser blando y jugoso por ese aporte de agua, resulta más agradable de comer que los biscotes. Estos, al exigir mayor tiempo de masticación y salivación, ralentizan el ritmo de la ingesta, de forma que cuando la señal de saciedad llega al cerebro habrá comido menos cantidad que si hubiera tomado pan normal, que se come más rápido".
EL RIESGO DEL POMELO
La fama adelgazante del pomelo es una verdad a medias. Los pocos estudios que lo avalan no arrojan resultados concluyentes. "Hay pocos estudios científicos que lo avalen o lo desmientan. Uno de ellos se basa en la ingesta de medio pomelo o de 240 mililitros de zumo de pomelo, tres veces al día, antes de las comidas, sin necesidad de seguir una dieta hipocalórica. Consiguió pérdidas de peso en pacientes obesos del orden de 1,5 kilos tras doce semanas, medio kilo al mes. Posteriormente, otros autores realizaron un estudio similar, pero durante seis semanas, y no disminuía el peso corporal". Sobre las virtudes de esta fruta, "aporta poca energía, de 30 a 40 calorías por cien gramos, y es rico en vitaminas C". Pero tiene contras. "Se ha confirmado ampliamente que el pomelo tiene importantes interacciones con más de ochenta fármacos".
LECHE DESNATADA
"Un vaso de 250 mililitros de leche entera aporta 157 calorías, mientras que la semidesnatada tiene 115 y 85 la desnatada". Así que, en este caso, las cuentas dan. Y sin peros, además. "En el proceso de eliminación de la grasa que contiene la leche entera, que es un 3,5%, esta pierde además vitaminas liposolubles. Pero actualmente la leche desnatada, que solo contiene un 0,5% de grasa, no presenta apenas diferencias respecto a la entera en las vitaminas, ya que las que pierde al ser despojada de la grasa se le añaden en la industria alimentaria".