Por qué no puedes volver a dormir cuando te despiertas de madrugada
Si los despertares nocturnos se convierten en algo habitual y van acompañados de ansiedad o pensamientos repetitivos, es importante consultar con un profesional.


Publicado el 22/04/2025 a las 09:03
Dormir del tirón se ha convertido en un lujo para muchas personas. Aunque nuestro cuerpo está diseñado para descansar durante varias horas seguidas, los despertares nocturnos se han vuelto cada vez más comunes. Y no hablamos de esos microdespertares fisiológicos casi imperceptibles, sino de interrupciones que cortan el descanso y dificultan, en muchos casos, volver a conciliar el sueño.
Un problema cada vez más frecuente
Una encuesta reciente del Instituto Nacional del Sueño y la Vigilancia en Francia arroja datos preocupantes: más del 70% de la población se despierta al menos una vez cada noche, y en el caso de las mujeres, esa cifra es aún mayor. Estas interrupciones no solo son molestas; repercuten en la calidad del sueño y, por tanto, en la calidad de vida.
Las causas: entre lo biológico y lo emocional
Los motivos que nos sacan del sueño son variados. Por un lado, el paso de los años modifica nuestra arquitectura del sueño: aunque seguimos necesitando un número similar de horas, tendemos a repartirlas de manera diferente. Es habitual que las personas mayores duerman siestas durante el día y que su descanso nocturno se fragmente con más frecuencia.
Por otro lado, factores emocionales y sociales también juegan un papel clave. La ansiedad, el estrés laboral, las preocupaciones personales o situaciones difíciles activan los mecanismos de alerta del cerebro, generando despertares inesperados. Tal como explica Damien Davenne, experto en cronobiología, estos factores, aunque no siempre seamos conscientes de ellos, alteran profundamente nuestros ritmos naturales de descanso.
Qué hacer cuando el sueño se interrumpe
Si te despiertas y no logras volver a dormir en unos quince minutos, lo recomendable es levantarse y realizar alguna actividad tranquila, como leer o meditar, en lugar de quedarse en la cama dando vueltas. Forzarse a dormir puede aumentar la frustración y prolongar el insomnio.
Establecer una buena higiene del sueño también es fundamental: mantener horarios regulares, evitar cenas copiosas, reducir la exposición a pantallas antes de dormir, y crear un ambiente fresco, oscuro y silencioso en el dormitorio. Además, técnicas como la meditación, el yoga o la respiración guiada pueden ayudar a calmar la mente.
Cuando pedir ayuda es necesario
Si los despertares nocturnos se convierten en algo habitual y van acompañados de ansiedad o pensamientos repetitivos, es importante consultar con un profesional. A veces, los trastornos del sueño son la manifestación de un problema emocional más profundo, y abordarlos desde una perspectiva terapéutica puede ser clave para recuperar un descanso reparador.