Dile adiós a tu espalda encorvada con esta rutina de ejercicios caseros

La corrección postural es un proceso que requiere constancia

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J.I.M.

Actualizado el 17/02/2025 a las 18:40

¿Sufres de una postura encorvada y te gustaría corregirla? Este programa completo de ejercicios y estiramientos está diseñado para ayudarte a mejorar la postura, aliviar tensiones y fortalecer la musculatura que ha perdido tono debido a malos hábitos posturales. A continuación, te explicamos en detalle cómo funciona esta rutina y por qué es tan efectiva.

¿Por qué tienes una postura encorvada?

Antes de iniciar cualquier cambio, es fundamental entender el origen del problema. La postura encorvada no es solo el resultado de malos hábitos o la genética. Factores como el estrés, la ansiedad o incluso tensiones emocionales acumuladas en ciertas zonas del cuerpo juegan un papel clave. Por eso, es importante abordar la postura desde una perspectiva integral, que incluya tanto el aspecto físico como el emocional.

Esta rutina te ayudará a liberar esas tensiones y a reprogramar tu cuerpo para adoptar una postura más erguida. Si comprendes mejor las causas de tu postura encorvada, los ejercicios serán mucho más efectivos.

Paso 1: Automásaje visceral con pelota

El primer ejercicio es clave para abrir tu cuerpo. Utilizaremos una pelota para realizar un automasaje visceral en el abdomen, una zona donde suelen acumularse tensiones emocionales. Estas tensiones, cuando no se liberan, nos empujan hacia adelante y cierran el torso. Al relajar el vientre mediante este masaje, ayudarás a que tu cuerpo se abra y adquiera una postura más erguida.

La técnica es simple: túmbate boca abajo y coloca una pelota en la boca del estómago. Respira profundamente, permitiendo que la pelota se hunda al soltar el aire, mientras relajas la zona abdominal. Este ejercicio no solo mejora la postura, sino que también puede ayudar con la digestión y la reducción de la ansiedad.

Paso 2: Ejercicio para cifosis dorsal baja

Una vez que has liberado tensiones en el abdomen, pasamos a un ejercicio que se enfoca en la cifosis dorsal baja, una condición en la que la columna se curva hacia adelante. Este ejercicio es único, ya que lo he diseñado personalmente para tonificar los músculos de la espalda y ayudar a reprogramar la postura. Con tan solo dos minutos, podrás notar cómo tu postura se vuelve más erguida.

Este ejercicio se realiza apoyando la espalda en el borde de una mesa, justo a la altura de la boca del estómago, y levantando los brazos para arquear la columna. Es importante controlar la pelvis para evitar compensaciones posturales.

Paso 3: Estiramiento de isquiotibiales con apoyo lumbar

Los isquiotibiales están directamente relacionados con la postura, ya que una tensión en estos músculos afecta la posición de la pelvis. Si los isquiotibiales están acortados, es común que la pelvis se incline hacia atrás, lo que contribuye a la postura encorvada. Para contrarrestar este efecto, estiraremos los isquiotibiales mientras apoyamos la zona lumbar para evitar la cifosis compensatoria.

Este ejercicio se realiza tumbado boca arriba con los pies apoyados en la pared, utilizando una toalla o un churro en la parte baja de la espalda para mantener la curvatura lumbar. Al estirar los isquiotibiales y evitar la retroversión pélvica, favorecemos que la columna dorsal se alinee de manera más natural.

Paso 4: Reprogramación de la espalda con patrón cruzado

Uno de los problemas más comunes con la postura encorvada es la pérdida de tono en los músculos posteriores de la espalda. Para abordar esto, realizaremos un ejercicio de reprogramación que activa los músculos de la espalda a través de un patrón cruzado (levantando el brazo izquierdo con la pierna derecha y viceversa). Este ejercicio consiste en contracciones rápidas, diseñadas para "despertar" la musculatura y mejorar la coordinación y el control postural.

Paso 5: Apertura de tórax

La apertura del tórax es esencial para contrarrestar el efecto de una postura encorvada. Este ejercicio es simple pero poderoso: de pie, con las rodillas ligeramente dobladas y los pies separados a la altura de las caderas, realiza una retroversión de la pelvis para proteger la zona lumbar. Luego, levanta los codos a la altura de los hombros y empújalos hacia atrás mientras expulsas el aire de forma brusca. Este movimiento abrirá tu pecho, liberando la respiración y corrigiendo la curvatura de la columna torácica.

Paso 6: Corrección postural contra la pared

Este ejercicio es uno de los más efectivos para corregir la postura de forma consciente. Apoya la espalda contra una pared, comenzando por los pies, rodillas ligeramente flexionadas y separadas a la altura de las caderas. Haz una ligera báscula de la pelvis para aplanar las lumbares contra la pared y luego intenta apoyar los hombros y la cabeza sin perder las correcciones que has hecho en la parte baja del cuerpo.

Este ejercicio requiere mucha atención y control, pero te permitirá interiorizar las modificaciones posturales que has conseguido con los ejercicios anteriores.

Paso 7: Automasaje de pectoral mayor y menor

Los músculos pectorales, situados en la parte anterior del cuerpo, juegan un papel importante en la postura encorvada, ya que tiran de los hombros hacia adelante. Realizar un automasaje de los pectorales mayor y menor ayudará a liberar tensiones acumuladas en esta zona. Utiliza tus dedos para masajear las inserciones musculares en la clavícula y el esternón, y realiza fricciones suaves en la zona del pectoral menor, justo debajo de la apófisis coracoides.

Paso 8: Estiramiento de la cadena anterior de los brazos

Finalmente, estiraremos los músculos de la cadena anterior de los brazos, que también contribuyen a la postura encorvada. Tumbado boca arriba, con los brazos en cruz, mantén los hombros en contacto con el suelo y estira los brazos hacia los lados. Este estiramiento alivia la tensión en los músculos que tienden a cerrar el cuerpo hacia adelante.

Un cambio progresivo y constante

Es importante recordar que la corrección postural es un proceso que requiere constancia. Si practicas esta rutina de manera regular, no solo notarás cómo tu postura se vuelve más erguida, sino que también te sentirás más cómodo y con menos tensiones en el cuerpo. A lo largo de los días y semanas, estos pequeños cambios se irán haciendo visibles también desde fuera, mejorando tanto tu bienestar físico como tu apariencia.

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