El refugio de Iñaki Andradas es donde aprendió a cocinar: "No solo me ha regalado recuerdos; también me regaló mi profesión"

El cocinero y gerente del restaurante Baserriberri comenzó a sentir pasión por la gastronomía cuando, de joven, pasaba horas en verano preparando recetas con su abuela

El cocinero Iñaki Andradas posa sentado con la bahía de La Concha de fondo
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El cocinero Iñaki Andradas posa sentado con la bahía de La Concha de fondoCedida
El cocinero Iñaki Andradas posa sentado con la bahía de La Concha de fondo

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Javier Estévez

Publicado el 11/08/2026 a las 10:30

Cuando era pequeño pasaba allí los veranos. Cuando era joven se marchó allí a estudiar. Y hace unos años que el grupo que codirige abrió allí un restaurante. "Mi refugio siempre ha sido y siempre será Donosti", zanja Iñaki Andradas Eraso (Pamplona, 8 de noviembre de 1989). La capital guipuzcoana, "una ciudad que respira gastronomía en cada esquina", no solo permite al cocinero del restaurante Baserriberri encontrar nuevas ideas, sino también volver a sus orígenes. Por eso, es tajante: "Es una ciudad que me lo da todo".

Andradas comenzó a pasar sus vacaciones de verano en San Sebastián "antes incluso de tener uso de razón", y al poco tiempo cosechó los que a día de hoy son sus mejores recuerdos allí. Cuando tenía "seis o siete años" y sus padres trabajaban, él se quedaba con su abuela Sara de julio a septiembre. "Pasábamos horas en la cocina preparando recetas juntos y, sin saberlo, ahí empezó mi pasión por la gastronomía. Cuando miro atrás, creo que mi vocación nació en aquellos veranos", asegura.

Ese proyecto de cocinero comenzó a coger forma definitivamente años más tarde, cuando Andradas decidió que no era suficiente con pasar los veranos en San Sebastián. Él quería estar allí todo el año, así que estudió en la Escuela de Cocina Luis Irizar. "Mi refugio no solo me ha regalado recuerdos; también me regaló mi profesión. Primero me enamoró como niño y, años después, me convirtió en cocinero", agradece el responsable, junto a Luken Vigo Echeverría, del Grupo Bberri. Esta entidad gastronómica regenta desde hace dos años el restaurante Rojo y Negro, a apenas cien metros de la playa de La Concha.

Aunque no todo es gastronomía en la capital guipuzcoana —si bien no puede obviar que le encantan los pintxos de la Parte Vieja—. Entre sus planes favoritos están bañarse en el mar, animar a Pasai Donibane en las regatas de La Concha y disfrutar de "un rato de calma" en el centro de talasoterapia La Perla, junto a la costa donostiarra. Si bien no puede obviar que le encantan los pintxos de la Parte Vieja. Y todo lo que le ofrece la ciudad, si puede, lo intenta compartir con su familia y amigos. "Creo que los lugares especiales cobran aún más sentido cuando los vives con la gente que quieres", sentencia el cocinero.

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