Verano
¿Viajas al extranjero? Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra te dan las pautas para evitar infecciones
Los viajes internacionales elevan el riesgo de importar dolencias que pueden prevenirse


Publicado el 27/05/2026 a las 10:40
El incremento de los viajes internacionales, la popularización de destinos tropicales y el aumento de turistas de mayor edad o con patologías previas han convertido la consulta del viajero en una herramienta cada vez más relevante para prevenir infecciones y problemas de salud durante y después del desplazamiento.
La prevención no se limita a las vacunas exigidas para entrar en determinados países, sino que, como indica la doctora Nerea Carrasco, responsable del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid, precisa de un abordaje personalizado. “Dependiendo del destino, tanto del país como de la ciudad, el tipo de actividad que se va a realizar allí, del perfil del viajero, en función de su edad y si tiene patologías previas, pueden recomendarse vacunas frente a enfermedades como dengue, rabia o encefalitis japonesa, además de tratamientos preventivos para la malaria o la fiebre tifoidea. O, incluso, revisar el calendario vacunal, ya que la población mayor de 30-40 años no está vacunada frente a algunas recomendaciones actuales”, reconoce.
Los especialistas advierten de que la fiebre tifoidea continúa siendo una infección muy frecuente y poco conocida entre los viajeros, pese a que puede prevenirse fácilmente mediante vacunación. También recalcan que los riesgos infecciosos no afectan únicamente a destinos africanos o safaris. Países de Sudamérica, Centroamérica o el sudeste asiático -como Tailandia, Vietnam o Camboya- presentan brotes frecuentes de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue o la malaria.
“La planificación sanitaria del viaje debe hacerse con antelación. Lo ideal es consultar al menos entre cuatro y ocho semanas antes de la salida, para valorar las medidas preventivas necesarias y permitir que el organismo desarrolle una respuesta inmunitaria suficiente antes del viaje. Además, en determinadas épocas del año los centros de vacunación internacional pueden tener una elevada demanda, por lo que conviene no dejar esta consulta para el último momento. En cualquier caso, incluso cuando el viaje es inminente, una consulta especializada en medicina del viajero sigue siendo útil para revisar vacunas, quimioprofilaxis, medidas frente a picaduras, diarrea del viajero y otros riesgos sanitarios”, indica el doctor José Luis Del Pozo, director del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra.
La atención médica debe mantenerse a la vuelta de los desplazamientos con un seguimiento posterior. Algunas infecciones tropicales pueden pasar desapercibidas o manifestarse semanas después del regreso con síntomas leves como cansancio, fiebre baja o molestias digestivas. “No tenemos que ponernos muy malos o precisar un ingreso para tener una infección. De hecho, a veces pueden dar la cara más tarde y el viajero no relaciona esos síntomas con un episodio que tuvo durante el viaje”, señala Carrasco. Algunas enfermedades como la malaria o determinados parásitos intestinales pueden detectarse mediante pruebas sencillas y tratarse precozmente antes de que generen complicaciones.
AGUA, ALIMENTOS Y MOSQUITOS, LAS PRINCIPALES PRECAUCIONES
La diarrea del viajero sigue siendo la infección más habitual durante los viajes internacionales. Aunque muchas personas asocian el riesgo únicamente al consumo de agua, los especialistas recuerdan que las verduras crudas, las ensaladas, el hielo o las frutas peladas también pueden ser una fuente importante de contagio si han sido manipuladas con agua no segura. Por ello, recomiendan priorizar alimentos cocinados, las frutas con cáscara, bebidas embotelladas y extremar las medidas higiénicas durante el viaje.
También, la protección frente a las picaduras de mosquitos es otra de las precauciones esenciales. Los especialistas aconsejan el uso de repelentes, ropa de manga larga, mosquiteras y evitar exposición en determinadas franjas horarias. “No obstante, estas medidas no eliminan completamente el riesgo y, en algunos destinos, es necesario añadir medicación preventiva”, recuerda Del Pozo