Turismo

En el País Vasco hay un único faro visitable y está cerca de una isla accesible solo con marea baja

El Faro de Santa Catalina en Lekeitio permite descubrir cómo se navegaba antes de los mapas digitales, en una escapada que combina historia marítima, un casco histórico con carácter y una isla accesible solo cuando baja el agua

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A la izquierda, el puerto de Lekeitio; en el centro, la playa de Isuntza y la isla de San Nicolás; y a la derecha, la desembocadura del río Lea y la playa de Karraspio.PEPITO/WIKIPEDIA
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Diario de Navarra

Actualizado el 18/05/2026 a las 08:13

En la costa vizcaína hay un lugar donde el mar todavía marca el ritmo de todo: las visitas, las rutas y hasta los paseos dependen de la luz y de la marea. Es en ese entorno donde se encuentra uno de los rincones más singulares del País Vasco, un faro que no solo se contempla desde fuera, sino que se puede recorrer por dentro para entender cómo se guiaban los barcos antes de la era digital.

Se trata del Faro de Santa Catalina, en Lekeitio, el único faro visitable del País Vasco y protagonista de un artículo reciente en la revista Viajes National Geographic. Su propuesta no se limita a las vistas sobre el Cantábrico desde la atalaya donde se levanta, sino que invita a ponerse en la piel de los antiguos navegantes: cartas náuticas, señales marítimas, instrumentos de orientación y una experiencia inmersiva que simula una travesía virtual por la costa, como si se navegara desde Lekeitio hasta Elantxobe.

El edificio, alejado del bullicio del puerto, ayuda a entender por qué estas luces eran vitales en una costa tan abrupta y cambiante como la vasca. Desde allí, el paisaje no solo se contempla: se interpreta. El mar deja de ser solo horizonte para convertirse en un espacio lleno de señales.

La escapada continúa en el propio pueblo, donde la vida marinera sigue muy presente. Lekeitio combina puerto, casco histórico y playa con una bahía protegida por la isla de Isla de Garraitz (San Nicolás), a la que se puede acceder caminando únicamente con la marea baja. El paso, sin embargo, desaparece con rapidez cuando el agua sube, por lo que las autoridades insisten en extremar la precaución.

En el centro histórico destaca la Basílica de la Asunción de Santa María, junto al puerto. Su gran tesoro es un retablo gótico-flamenco del siglo XVI, considerado uno de los más relevantes de Bizkaia por su tamaño y riqueza decorativa, un contraste sorprendente con el entorno marinero que la rodea.

El recorrido se completa en el puerto, donde la actividad diaria marca el ambiente: barcos, lonja, terrazas y olor a parrilla. Es habitual encontrar pescado fresco del día y cocina local basada en el producto de la zona. Espacios como el restaurante Zubikoetxe ofrecen pescados a la brasa, marmitako o pintxos que reflejan la tradición pesquera del lugar.

Para quienes quieran prolongar la visita, las playas de Isuntza y Karraspio o la subida al monte Otoio ofrecen otra perspectiva del entorno, combinando mar y montaña en un mismo paisaje. Así, Lekeitio se revela como un destino donde el faro, el pueblo y el mar forman una misma historia que se entiende mejor al caminarla.

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