Tesoros de Navarra
Ziga, el rincón verde que conquista a los viajeros
Es el refugio perfecto para quienes buscan desconectarse del ruido y reencontrar la autenticidad


Publicado el 27/10/2025 a las 19:19
En un rincón del norte de Navarra, entre montañas envueltas en niebla y praderas con caseríos dispersos, se encuentra un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. Se trata de Ziga, en pleno valle de Baztán, un pueblo rodeado de verde hasta el horizonte y con una arquitectura rural que alcanza la perfección.
Nada más llegar, el viajero percibe que está en un sitio especial: casas de piedra, balcones repletos de flores y una plaza porticada que evocan tiempos pasados. En este entorno, destacándose sobre todo, la iglesia parroquial de San Lorenzo -construida entre 1593 y 1603- es conocida como la "catedral del Baztán". Su fachada herreriana se alza majestuosa dominando el valle desde lo alto y remite a un pasado de arte y devoción.
A escasos metros del núcleo urbano se encuentra el Mirador de Baztán, un balcón natural que ofrece una de las vistas más espectaculares de Navarra. Desde allí pueden divisarse los pueblos vecinos como Irurita, Lekaroz o Elizondo, así como caseríos esparcidos entre prados, hayedos y robledales. Este mirador es ideal para comprender por qué este valle -siempre verde y húmedo- resulta tan cautivador para quienes aman la naturaleza.
Además, Ziga guarda encantos llenos de historia y tradición. En su iglesia se conserva un cuadro de Santa Catalina de Alejandría y un óleo moderno de la artista local Ana Mari Marín, que representa la procesión tradicional hacia Egozkue. Todo ello muestra cómo los habitantes mantienen vivas sus costumbres y su apego al lugar.
Hoy en día, Ziga es un pequeño pueblo amable y acogedor, fácilmente accesible por la carretera abierta en 1924 que lo conecta con la vía general. Sus calles silenciosas, el murmullo de los ríos cercanos y el aroma de la leña crean el refugio perfecto para quienes buscan desconectarse del ruido y reencontrar la autenticidad.