Verano 2024

¿Puedo entrar con mi perro a la playa? Estas son las multas que te pueden poner en vacaciones

La Ley de Costas de 1988 especifica claramente la normativa que afecta a los más de 7.800 kilómetros de costas de España

Dos agentes municipales patrullan en quad la playa de Valencia
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Dos agentes municipales patrullan en quad la playa de Valencia
Dos agentes municipales patrullan en quad la playa de Valencia

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Fran Pérez

Actualizado el 03/07/2024 a las 08:59

"Vamos a la playa, oh, oh, oh, oh, oh", dice la canción. Pero con calma, con cuidado, con atención a no incurrir en ningún delito o falta que conlleve una multa que recorte un más que exiguo presupuesto estival que destinamos a las vacaciones. Porque pese a que esperamos todo el año a que el sol caliente para llenar las maletas de bronceadores, gafas de buceo, toallas, sombrillas, la silla, la mesita y la abuela para lanzarnos como posesos a las carreteras a llenarnos de arena los pies, en los lugares de destino rige una normativa que puede acarrear sanciones.

Si queremos llegar ante el azul intenso del mar (u océano) de turno siendo unos sabidillos, aquí os dejamos lo que dice la Ley de Costas sobre la regulación de las playas en España, un país que cuenta nada más y nada menos que con 7.880 kilómetros de playas. Como para no poner normativa. Pero si eres más de los perezosos, que prefiere que se lo demos todo mascadito y hecho, aquí os dejamos los principales motivos por los que te puede caer una multa si haces ciertas cosas en la playa. Así podrás seguir dándote el capricho de esa cervecilla con cacahuetes en el chiringuito mientras luces un rojo cangrejo intenso. De nada.

1-. Perretes sí, pero de aquella manera

La ley permite que los perros puedan ir a las payas españolas, no hay una prohibición directa. Pero ojo, cada municipio tiene una normativa específica que se rige por horas o incluso por las estaciones del año. Por ello conviene consultar antes de agarrar la correa y plantarse con tu peludito sobre la arena, no vaya a ser que la multa le deje todo el mes con pienso del menos bueno. Si metes la pata y acudes a una playa que tiene restringida la entrada de perros te puede caer una sanción de hasta 3.000 euros. ¡Casi nada!

2-. Guerra a las volutas de humo

La concienciación y la guerra contra el tabaco y, por ende, contra los fumadores, no tiene freno tampoco en las playas. La imagen del "chuloperas" con bañador de leopardo y paquete de WInston en la goma de la cinturita tiene los días contados. Ya son muchos los municipios que, por norma (que no Duval) prohíben apretarse un blunt, que cantan Emilia y Ludmilla en 'No se ve'. Multas de 30 euros como te cacen fumando sobre la arena, poniendo fin a muchas canciones a lo largo de la historia de la música. Y nada de hacer como Sara Montiel y esperar. La recomendación, para evitar que te multen y quedarte sin dinero para mechero, es consultar la normativa municipal del destino al que vayamos. Así evitaremos quedarnos con malos humos...

3-. La dichosa banderita roja

De valientes está lleno el cementerio. O eso dicen. Así que el "¿Que no hay narices para ir hasta la boya y volver? Sujeta la cervecita" se va a terminar. Y es que si la bandera de aviso que colocan los anegados socorristas, seguidores fieles de David Hasselhoff y Pamela Anderson (¡qué mayor eres si lo has pillado!), es roja, ni se te ocurra meterte a jugar con las olas. Porque te puede salir caro. Concretamente entre 100 y 3.000 euros. Y no merece la pena hacerse el valiente teniendo la piscinita del hotel y el todo incluido a cincuenta metros. Mente fría, que el calor aprieta...

4-. La ducha de la playa no es la de tu casa

Que si el calentamiento global, que si los fosfatos, que si el agujero de la capa de ozono y otras zarandajas más que podrás o no creértelas, pero el uso de jabón en las duchas de la playa está terminantemente prohibido. Así que no te vengas arriba y te lleves el bote de Magno y las sales minerales ya que las duchas de la playa están sólo para quitarte la arena y poco más.

Hay municipios en los que la multa es bastante alta si se utilizan geles o champús en la playa, como Tarifa o, más cerca, San Sebastián. Así que lo mejor es darse un agua rápida para quitar la arena y ya si eso, con calma, tiempo y más ganas, en casa profundizamos más en el tema del aseo personal. Que en el verano se sale a echar unas cervecitas y lo mejor es ir oloroso y limpito.

5-. La música no tiene por qué ser compartida

Vale que Alejandro Sanz decía que "la música no se toca" o que el propio Nach la elevara a los altares como el "idioma de los dioses" pero, en la playa, mejor con auriculares (o iPods si te da el nivel adquisitivo).  Y es que el uso de altavoces está sancionado cada vez en más municipios con playa. Como ejemplo te citamos unos cuantos: Cartagena, Tarifa, Valencia, Laredo, Motril... Y la receta puede variar en función de la política municipal. Se acabó el escuchar a los Chichos de la señora o, peor aún, ese perreo de regetón que si le quitas la música parece un señor mayor diciendo cochinadas. Como dicta la razón, mejor consultar la normativa de cada municipio antes de sacar los platos y ponerte en plan David Guetta.

6-. En la piscina o en la playa, ni pis ni pos...

"Señora, señora , que su hijo se está orinando en la piscina". "¿Qué pasa, que los demás no lo hacen'". "Sí, pero no desde el trampolín". Chistes aparte, orinar en la playa está prohibido en algunos municipios españoles. El caso de Vigo fue el más sonado, pero hay otros municipios que lo prohíben (se incluyen aguas mayores). Y la multa puede llegar a los 750 euros si te cazan ¿Cómo se detecta? Eso es secreto profesional de las autoridades. ¿O no? Por si las moscas no me arriesgaría, que Santiago Segura ya dejaba rastro en la piscina en su famoso 'Torrente', como para que te pase en la playa, con el gentío que hay...

Hasta aquí los consejos estivales para evitar que las vacaciones en la playa vengan acompañadas de un sobrecoste no deseado. Ya saben, para evitar sustos e imprevistos, consultar siempre la normativa en el municipio de destino y tener claro qué se puede y qué no se puede hacer en la playa. Que para cuatro días al año que vamos no es cuestión de dejarlas hechas unos zorros. ¡Y acordaos de las cremitas, que luego nos quemamos!

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