Destino Navarra

Un camino entre aguas para disfrutar de nacederos

Con la ruta circular del nacedero de Iribas, el senderista disfrutará de una caminata de casi cinco kilómetros entre robles, hayedos y castaños hasta llegar a dos nacederos diferentes

Nacedero de Iribas
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Nacedero de Iribas
Nacedero de Iribas

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Ruth Baztán Perochena

Publicado el 16/08/2021 a las 06:00

En la localidad navarra de Iribas, existe una ruta circular que permite disfrutar de un pequeño conjunto de nacederos, uno de los lugares con “más magia” de toda la Comunidad foral. A lo largo de estos casi 5 kilómetros de longitud, el sederista tendrá la posibilidad de adentrarse en el verdor que conforma el paisaje de la montaña navarra, en paralelo con las aguas que descienden a través de algún que otro salto natural.

El punto de inicio del recorrido tiene lugar en el núcleo urbano de la localidad, en dirección recta hasta la iglesia. En este punto se puede aprovechar para observar una increíble panorámica sobre el Valle de Uhantxoko y la zona del nacedero de Iribas. Un vez dejado atrás el pueblo, en dirección sur se continua por una pista junto al depósito de agua. Después de tomar el camino a la derecha en un cruce, entra en escena una bifurcación en la cual el senderista tendrá que ubicarse en un cantil rocoso y tomar el camino de la izquierda hasta la borda de Arotzenea. Desde ahí, continuará en dirección sureste por una pista hasta la sugerencia de Aitzarrateta. En dirección paralela de la pared extraplomada, surge en río Ertzilla. Es aquí donde aparece el Nacedero de Aitzarrateta.

Siguiendo las campas de Aiztondo el senderista tendrá el privilegio de caminar junto a una amplia variedad de ejemplares de flora de la zona, como castaños, robles y avellanos. El camino va estrechándose poco a poco junto al cauce del río. Al fondo se encuentra el manantial de Urgoxo. Más adelante hay que prestar atención, ya que existe un señal de interrogación que visa sobre una pequeña península cubierta de robles. Un kilómetro después de su nacimiento, el río Ertzilla desaparece.

En el punto exacto en el que este último se rebosa, el senderista continuará por el cauce seco que continúan sus aguas. Después de ello, deberá subir por una corta pendiente por la que llegará hasta una pista. A continuación, tomará el camino haca la derecha y acto seguido, el de la izquierda. Un pequeño terreno rocoso conducirá al senderista hasta la sima de Lezegalde. Es en este lugar donde se puede disfrutar una gran cascada que conforman las aguas del Ertzilla.

Es en la sima de Lezegalde donde el senderista podrá volver a incorporarse en la pista del primer tramo para continuar su camino de vuelta a Iiribas. Durante este trayecto existe una parada de más, ya que siguiendo el cauce seco que baja por el valle de Uhantxoko, se llega hasta el nacedero de Larraún.

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