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Turismo

Curiosidades de Pamplona: 10 cosas que quizá no conocías sobre la ciudad

Pamplona tiene miles de rincones para descubrir y, detrás de ellos, historias de amor y de batallas, religiosas y mundanas e incluso flamencas

Vista de Pamplona en Google Maps.
Vista de Pamplona en Google Maps.
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Actualizada 20/04/2021 a las 12:54

Visitar Pamplona es, para muchos, conocer la ciudad de los Sanfermines, esos lugares que se han visto mil veces en la televisión bajo una marea blanca y roja. Pero Pamplona es mucho más. Es una ciudad cargada de historia e historias, una urbe verde llena de paseos y un lugar inolvidable para los amantes de los ‘pintxos’. Si solo tienes un día, en este enlace te ofrecemos una propuesta para conocer esta ciudad desde un punto de vista más convencional.

Pero tanto si eres de Pamplona como si vas a visitar esta ciudad, en este reportaje te dejamos una lista con diez curiosidades para conocer ‘la otra Pamplona’.

 

1. Juegos en la catedral

La catedral de Pamplona es uno de los lugares de visita imprescindibles de la ciudad. Su claustro está considerado uno de los mejores ejemplos del gótico universal, una maravilla que, desde hace poco, cuenta con un nuevo aliciente: poder subir al sobreclaustro. Allí, los más curiosos podrán descubrir cómo entretenían el tiempo los aspirantes a clérigos que habitaron este espacio durante muchos años. En la balaustrada se pueden observar, grabados en la roca, algunos tableros de juegos, y en uno de los rincones, con una amplia doble pared, se cuenta que se jugaban unos entretenidos partidos de pelota.

Fotos de la restauración del claustro gótico de la Catedral de Pamplona

 

2. Recuerdo de las guerras fraticidas

Seguramente, una de tus paradas durante la visita en Pamplona será en la plaza del Ayuntamiento. En ella, podrás ver unas inscripciones en el suelo que señalan cómo en la época medieval la ciudad estaba dividida en tres, cada una con sus respectivas murallas. En aquel tiempo, la plaza del Ayuntamiento era un espacio de encuentro donde se celebraba el mercado. Eso, en tiempos de paz, porque eran muy habituales las peleas entre los diferentes burgos. De hecho, puedes ver las enormes bolas que se lanzaban unos a otros con catapultas. Las tienes a pocos metros de esta plaza, en la conocida como Belena de Portalapea. Un rincón escondido que te sumerge en otra época.

Fotografía Belena de Portalapea

 

3. Una calle sin escapatoria

Es quizá la calle con el nombre más curioso de la ciudad y, lo que es seguro, la más corta. Se trata de un estrecho pasillo que lleva hasta el antiguo convento de la Carmelitas Descalzas y parte de la preciosa plazuela de San José. Sus escasos 23 metros, que solo encontrarás abiertos durante el día (a la noche se cierran con una verja) tienen este curioso nombre: calle de Salsipuedes. Se desconoce el origen del nombre, aunque quizá tenga que ver con el carácter de clausura del convento que da cierre a la calle.

Fotografía de la calle Salsipuedes.

 

4. El recorrido del encierro

Otro clásico de las visitas a Pamplona es recorrer los 825 metros que van desde la hornacina de San Fermín, ubicada en la Cuesta de Santo Domingo, hasta la plaza de Toros. Durante las fiestas de San Fermín, cerca de tres mil corredores viven la adrenalina de esta carrera, en la que toros y cabestros avanzan sin descanso dando más de un susto a los participantes. Pero, ¿cuánto tiempo tarda en recorrerse el encierro? La media está alrededor de los dos minutos pero los récords por arriba y por abajo son los siguientes. El encierro más rápido se celebró el 7 de julio de 1975 y, en él, los toros de Benítez Cubero tardaron 1 minuto y 50 segundos en realizar la carrera. Por el contrario, el encierro más largo tuvo lugar el 12 de julio de 1958 y duró, nada más y nada menos, que 30 minutos. Los protagonistas de aquel día fueron dos: un Miura que no tenía mucha intención de entrar en el corral y el perro que, entre ladridos y mordiscos, consiguió convencer al toro.

El encierro no patina

 

5. Un refugio antiaéreo en mitad de la ciudad

En el barrio de Iturrama podrás encontrar una construcción de hormigón realizada durante la guerra civil para salvaguardarse de los ataques de los aviones de guerra. La mole se encuentra junto al conocido como Frontón López y no se trata de algo casual. En aquella época, Iturrama no era el barrio plagado de torres que es hoy. En ese espacio estaba la casa de Toribio López, un exitoso industrial de la época. De lo que fue aquella finca quedan estos dos recuerdos: el frontón, hoy de uso público, y el curioso búnker antiaéreo.

El Ayuntamiento realizará varias reformas en el frontón López

 

6. Un hórreo asturiano junto al Arga

Otra historia de familias de relumbrón y sus originales construcciones familiares nos lleva hasta el meandro de Aranzadi. Puedes alcanzarlo siguiendo el más que recomendable Paso del Arga, una ruta verde –auténtico pulmón de la ciudad- que sigue el trazado de este río. Al llegar a este meandro podrás disfrutar de esta más que curiosa construcción, que hoy forma parte de un parque. Fue el regalo que realizó el pamplonés Eugenio Arraiza a su mujer asturiana, María Ángeles, para curar sus males de ‘morriña’. Una historia de amor que ha permanecido en el tiempo.

Fotografía del hórreo de Aranzadi.

 

7. Pamplona tiene alma flamenca

Desde hace unos años, en Pamplona se celebra uno de los festivales de flamenco con más renombre del país, el Flamenco on fire. ¿Cuál es la relación de esta ciudad con este arte? Sencillo, en una de sus calles más emblemáticas, la Mañueta, nació el maestro Sabicas, una de las más grandes figuras del flamenco mundial. En esta calle podrás encontrar un centro dedicado a su memoria. Pero si te gusta este tipo de música, no dudes en elegir las fechas del festival para venir a visitar Pamplona. No solo se celebran conciertos en espacios cerrados, podrás vivir unos días sorprendentes con sonidos hechizantes en balcones, parques y auditorios.

Fotos de la inauguración del VI Festival Flamenco on Fire en la catedral de Pamplona

 

8. Una biblioteca de relumbrón

En la plaza de San Francisco, uno de los pocos grandes espacios abiertos del casco viejo de Pamplona, se encuentra un monumental edificio que hoy alberga una de las bibliotecas públicas de la ciudad. Este edificio, uno de los más bellos de Pamplona, fue obra del arquitecto donostiarra Francisco Urcola. Se construyó entre los años 1911 y 1912 y, pese a su belleza, no tuvo mucha suerte en sus usos. Fue sede de la Sociedad de Banca y Seguros «La Agrícola» que quebraría en 1925 y también de dos proyectos de Gran Hotel que, pese a la monumentalidad del edificio, tampoco consiguieron salir adelante.

Fotografía edificio La Agrícola

 

9. El mesón del Caballo Blanco

Una de las estampas que debe guardar en su álbum fotográfico todo visitante de la ciudad es el del Rincón del Caballo Blanco. Se trata de un edificio de apariencia medieval hoy convertido en bar-terraza y que ofrece unas espectaculares vistas de las murallas de Pamplona. A pesar de su aspecto, es una construcción moderna. El edificio tal y como lo conocemos hoy se levantó en 1961, pero sí es cierto que se utilizaron las piedras y los elementos ornamentales un antiguo palacio, el de Aguerre, cuando este fue derruido en la calle Nueva. Un elemento auténtico es la llamada cruz del Mentidero, que data de 1500, y que era un lugar de escarnio público de malhechores.

El Ayuntamiento de Pamplona inicia el procedimiento para la explotación y gestión del Mesón del Caballo Blanco hasta 2031 por un canon anual mínimo de 5.000 euros

 

10. ‘Pintxeo’ sin fin

Pamplona dispone de un escaparate interminable de lugares para disfrutar de un ‘pintxo’, esas delicias gastronómicas en miniatura que han hecho famosa a la ciudad. Quizá una de las calles más populares es la de la Estafeta, pero también hay otras de renombre. En este caso, vamos a destacar la calle de San Nicolás, que presume de ser la calle con más bares por metro cuadrado del mundo (aunque esto está por demostrar). Las cifras, de todas formas, sorprenden. En sus 190 metros de recorrido podrás disfrutar de un total de 21 bares. ¡Que aproveche!

Mixtura de sabores para el paladar en la Semana del Pincho

 

 

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