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Valle de Yerri

El legado que Eraul conservará en su jardín de las estelas

En el valle de Yerri abrirá en verano un espacio expositivo que impulsa con fondos europeos uno de sus concejos. Diez estelas llegan hoy a todos gracias a la sensibilidad y generosidad de sus mayores que un día las protegieron del expolio

FeliFelipe Oroquieta Villar,  José María Lander Azcona y José Luis Martínez Díaz junto a la iglesia de Eraul. Delante, la presidenta del concejo, Irantzu Lizarraga López, muestra dos de las estelas.  pe Oroquieta Villar,  José María Lander Azcona y José Luis Martínez Díaz junto a la iglesia de Eraul. Delante, la presidenta del concejo, Irantzu Lizarraga López, muestra dos de las estelas.
Felipe Oroquieta Villar, José María Lander Azcona y José Luis Martínez Díaz junto a la iglesia de Eraul. Delante, la presidenta del concejo, Irantzu Lizarraga López, muestra dos de las estelas.
Actualizada 15/04/2021 a las 14:42

En Eraul, valle de Yerri, el concejo transforma un terreno de hermosas vistas en un lateral de la iglesia. Donde antes hubo escombros y matorrales se abrirá camino en las próximas semanas una idea que habla de patrimonio, de la sensibilidad de los mayores del pueblo por preservarlo y de una junta concejil que hace suyo ese interés con la creación de un jardín de estelas funerarias. Diez piezas conmemorativas de piedra. Un valioso legado que saldrá del lugar donde se guarda para mostrarse a los vecinos y visitantes. 

 

Los fondos europeos del Leader Plus gestionados por la asociación Teder han permitido en la actual legislatura impulsar un proyecto en el que se pensó ya en la anterior. El concejo ha contado con 25.000 € de financiación para una actuación que licitó por 39.095 € y adjudicó la semana pasada a Sádaba Inmuebles y Obras, la única oferta que optó a la convocatoria. Con los trabajos concluirá el acondicionamiento del terreno -ya ganado al abandono gracias también al auzolán vecinal- además de quedar listo el conjunto expositivo.


Irantzu Lizarraga, presidenta del concejo, se remonta a 2019, cuando se empezó a limpiar ese espacio. A la vez -cuenta- contactaron con la Institución Príncipe de Viana porque tenían la idea de que ese conjunto de estelas se conservara. Recuperar para mostrar en un lugar abierto y accesible una parte del patrimonio para el que se valoraron distintas ubicaciones. Llegaron a la pequeña extensión junto a la iglesia de San Miguel Arcángel y concluyeron que era el emplazamiento adecuado. “También por el tema de la protección porque no se puede acceder hasta aquí con coche y queríamos una garantía de que esto permanezca. Príncipe de Viana ha analizado todas las piezas y nos va a indicar cómo tiene que ir cada una”.


DIEZ PIEZAS, DIEZ HISTORIAS

Serán diez estelas las protagonistas de un jardín actual con muretes, bancos y bancadas de piedra, además de otros elementos de mobiliario, de iluminación y de una barandilla perimetral que sigue la diseñado en la memoria del arquitecto Francisco Javier Villanueva. Cuatro estarán protegidas por estructuras sencillas. Las otras quedarán a la intemperie. Cada una tiene su historia. Dos estaban en el atrio de la parroquia, que las ha cedido para el nuevo espacio. Otras aparecieron a lo largo de los años en propiedades particulares que igualmente las han puesto en manos del concejo. Y el resto en términos de Eraul, pueblo del que han formado parte durante siglos.


El camino recorrido lleva a tres vecinos de la localidad. A José María Lander Azcona, a Felipe Oroquieta Villar y a José Luis Martínez Díaz porque gracias de una manera o de otra a su implicación el concejo puede hace realidad su proyecto. Hubo un momento -relata su presidenta- a finales de los sesenta y principios de los setenta en que comenzaron a desaparecer piezas del patrimonio que hasta entonces se respetó y nadie había tocado. En su día, algunas de ellas llevaron hasta San Sebastián, al Museo de San Telmo y, tras hacer la consulta, se comprobó que contaban con piezas de Tierra Estella pero no identificadas.


De sus recorridos por los campos próximos, los tres veteranos conocieron los lugares donde permanecían las estelas funerarias. Señales depositadas allí por sus antepasados y que ellos se esmeraron en proteger para evitar su expolio. Ahora, en una mañana soleada de abril junto a la iglesia, lo recuerdan. Hablan de la llamada de atención de José Mª Lander a una persona a la que sorprendió llevándose una de las piezas. A sus 97 años, Felipe Oroquieta rememora episodios similares. “Dábamos vueltas por el monte y hubo una temporada en que se las llevaban. Cuando lo veíamos, nosotros las recogíamos y traíamos al pueblo”, explican. Velaban así por las antiguas estelas que conservaron tras hacer partícipes a sus vecinos. Hasta hoy, cuando Eraul les ha otorgado un nuevo papel reconociendo a la vez -explica Irantzu Lizarraga- “la sensibilidad que tuvieron y la generosidad de compartirla”.


Satisfechos porque pronto se podrá disfrutar de una idea que ha llevado mucho tiempo, en el concejo destacan la ayuda recibida de mucha gente. “Tenemos una buena sensación de que el proyecto se ve como algo bonito. Se trata de conservar y poner en valor el patrimonio que tenemos ganando un espacio para el disfrute de los vecinos y de los que vengan a visitarlo”.

 

Apuntes de una valiosa colección
 


De la “valiosa colección de estelas funerarias de Eraul” habla la memoria de su futuro jardín, al que se dotará de información sobre ellas además de acercar el pueblo y su paisaje a los visitantes. De 1991 data un estudio publicado en Bilbao dentro de la Serie Antropología Cultural sobre las antiguas estelas del antiguo valle de los territorios que hoy ocupan los actuales Guesálaz, Yerri, Salinas de Oro, Abárzuza y Lezaun. Es el ámbito en el que se delimitó el análisis -un inventario realizado de las localizadas sobre el terreno con el acompañamiento en ocasiones de los propios vecinos del valle- dada la complejidad de abarcar toda Navarra en la que la cifra de estas piezas se situó entonces en más del millar. Sus autores, Antxon Aguirre Sorondo y Pedro Argandoña Ochandorena, estudiaron entonces 157 de las que 137 se definieron como “nuevos descubrimientos”.


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