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¿Por qué cada vez hay más gente que lleva el móvil en silencio?

Este hábito se asocia a mayor productividad y menor estrés

Una persona utiliza su teléfono móvil
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Una persona utiliza su teléfono móvil
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J.C. Castillo

Publicado el 12/10/2024 a las 09:12

Cada vez hay más personas que viven con su móvil en silencio. Algunos admiten que sólo lo oyen por la mañana porque lo usan únicamente como despertador. Y a partir de ese momento... lo dejan mudo (salvo para ver alguna serie en streaming o reproducir música con auriculares). Hay quien ni siquiera reconocería sus propios tonos de llamada y timbres de notificación.

¿Cuál es la principal razón para dejar el teléfono sin sonido todo el día? Un estudio publicado en The Journal of Neuroscience nos ofrece una respuesta: el cerebro dispone de un curioso mecanismo de autoprotección que se activa cuando un desconocido se nos aproxima más de la cuenta en un espacio público. En ese momento, determinadas señales neuronales hacen que nos sintamos ansiosos, incómodos e irritados... ¡Y son las mismas que se activan cuando nuestro móvil suena en presencia de otras personas! Nos pone nerviosos contestar llamadas delante de otros. Y es precisamente este malestar el que intentan evitar las personas que silencian su teléfono, que, lo que buscan, en definitiva, es proteger su espacio y sus charlas de los demás.

Este tipo de usuarios suelen optar también por adquirir relojes inteligentes que les informen de las novedades producidas en sus redes sociales (o aplicaciones de mensajería) sin alertar al resto, a través de sutiles vibraciones transmitidas a la muñeca. Una forma, al tiempo, de evitar el temido FOMO (siglas anglosajonas que describen el miedo a perderse algo en la red de redes, lo que a menudo deriva en una consulta compulsiva del smartphone). Esto último entronca directamente con los hábitos y costumbres de los más jóvenes, que deciden poner sus teléfonos en silencio por el simple hecho de que lo tienen en la mano prácticamente a todas horas; les es difícil perderse una notificación y, de paso, consiguen que sus padres no estén al tanto de la cantidad de mensajes que reciben o envían.

DISTRACCIONES

Pero este deseo de privacidad no es el único beneficio que buscan quienes dejan sus móviles sin sonido. Para muchos esta es una buena manera de combatir la contaminación auditiva y las distracciones para resultar más productivos. Paula P., profesora malagueña de 37 años, lo tiene claro: "Si estoy preparando un examen o una lección, desconecto el sonido del teléfono y termino mucho antes. Y, por supuesto, no hay tonos de llamada que valgan mientras estoy con la familia. Creo que hay que saber priorizar y marcar límites".

De hecho, mutear el smartphone se entiende como una señal de respeto en determinados círculos: una forma de demostrarle a nuestro jefe, familiar o amigo que cuenta con toda nuestra atención; que valoramos el tiempo que nos dedica, concluye la publicación de The Journal of Neuroscience.

Más privacidad, mayor productividad, señal de respeto... ¿más motivos para el muteo? La cabecera especializada ‘Prevention’ asegura que supone una reducción considerable en los niveles de estrés y ansiedad. Sin darnos cuenta, con los años hemos desarrollado cierta urgencia por contestar a un mensaje o alusión en redes de forma casi instantánea, lo que denota una necesidad de validación externa muy perjudicial.

Y un último motivo para el silencio: cada vez nos gusta menos hablar a través de este dispositivo. El ensayo The App Generation determinó que un 92% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y los 24 años prefiere comunicarse mediante mensajes de texto. Es más, otro estudio reciente sentencia que los mayores de 40 están dejando de llamar por teléfono porque se ha instalado la idea de que es una conducta propia de la tercera edad. Estas preferencias pueden derivar en conductas patológicas, lo que se conoce como telefonofobia: descolgar el teléfono llega a generar incomodidad y malestar físico a algunas personas. "De hecho, muchos pacientes comentan que necesitan prepararse antes de realizar una llamada", revela Luis Torres, psicólogo y docente del máster en Psicología Clínica Infantojuvenil de ISEP.

La explicación a esta generación muda radica en la ansiedad que provoca el no saber de antemano qué quiere la persona que nos llama; la necesidad de responderle al momento sin apenas tiempo para reaccionar, explica el psicólogo. Por este motivo, ciertas personas fuerzan una llamada perdida y abordan el asunto a través de mensajes o, por contradictorio que parezca, mediante notas de voz: "Con ellas, uno sigue teniendo el control de la situación: cuenta lo que quiere compartir con la otra persona pero sabe lo que le tiene que decir o cómo contarlo. Si cree que no lo ha transmitido como quería, lo borra y lo vuelve a grabar", sentencia Torres.

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