Tecnología
Switch, la última esperanza de Nintendo
El pasado día 20 la compañía de Kyoto introdujo formalmente al mundo su nueva consola, conocida hasta el momento como NX, con un tráiler de tres minutos y un concepto innovador


Actualizado el 27/10/2016 a las 06:00
El anuncio de consolas en la industria del entretenimiento interactivo siempre ha supuesto un momento de gran importancia, merecedor de una organización de eventos ex profeso. La manera en que Nintendo ha decidido revelar su nuevo aparato de hardware, con un escueto tráiler de tres minutos subido a diferentes plataformas de Internet, rompe con una tradición de décadas, pero no es el único elemento que ha sorprendido a la comunidad tecnológica. Aunque los rumores de NX llevaban desde el año pasado apuntando en la dirección de una consola híbrida portátil-sobremesa, que a la postre se ha confirmado, todavía no tenemos detalles oficiales sobre las especificaciones. Nintendo se ha limitado a presentar el concepto, el nombre oficial de la consola, y el mes de lanzamiento, marzo de 2017. Es decir, la única novedad es el nombre, porque todo lo demás ya se había ido filtrando en los últimos meses. A pesar de todo, teniendo en cuenta que su anterior consola, Wii U, se presentó en sociedad con 18 meses de antelación, este margen de tan solo 5 evidencia lo rápido que está cambiando todo en el marketing de videojuegos.
El tráiler, de una factura técnica excelente, tiene una característica que sorprende en una compañía como Nintendo. No hay ningún niño a la vista, tan solo adultos jóvenes de entre 20 y 30 años. La decisión de los actores dista de ser casual, y junto con el diseño de la consola, mucho más maduro y pulcro, puede ofrecer una pista de la nueva dirección de la compañía, centrada en captar un público adulto con cierto poder adquisitivo. La decisión de no comunicar tampoco el precio no deja de reforzar esta interpretación. Los principales analistas financieros coinciden en que para que el dispositivo tenga éxito no debe de superar los 300 dólares, pero dado el empeño de Nintendo de ganar dinero desde la primera unidad vendida, la cifra puede resultar demasiado complicada de alcanzar.
La idea detrás de Nintendo Switch es la de ofrecer una experiencia de juego portátil que esté más allá de lo que el mercado ofrece en móviles, unos dispositivos que llevan años robándoles cuota de mercado a las consolas portátiles dedicadas. Los juegos que se pueden ver en el video (el nuevo Zelda, Skyrim, 2K NBA o Splatoon) siempre han estado asociados al entorno del salón. Son experiencias profundas, con altísimos valores de producción y una considerable ambición gráfica. Con Switch podremos disfrutarlas como hasta ahora, en nuestro salón (con el dock que conecta el dispositivo a la televisión), y luego llevárnoslas con nosotros en su pantalla y con los mandos que se acoplan y desacoplan, denominados Joy-con. Es una experiencia nueva que busca borrar la separación que existía hasta ahora entre el juego portátil, más limitado tecnológicamente y con una tendencia a sesiones de juego más breves, y el de salón, a la vanguardia tecnológica y con diseños jugables más elaborados y profundos.
El concepto queda claro. La razón por la que Nintendo no ha revelado todavía las especificaciones técnicas, también. Simplemente, no pueden competir con Sony o Microsoft, sobre todo cuando estas empresas preparan la llegada de versiones aún más potentes de sus primeros espadas. Aunque la compañía japonesa se ha apresurado a presentar una lista de todos los desarrolladores que se han comprometido a apoyar el hardware con títulos, si los números no salen, se terminarán yendo más pronto que tarde, como pasó tanto con la Wii como con la Wii U. En esas consolas, el único software que vendía era el producido por la propia Nintendo, pero sus consolas no son viables con el único apoyo de los incondicionales. Para que Switch triunfe, Nintendo tiene que apelar a un sector demográfico lo suficientemente interesado en videojuegos como para estar dispuesto a invertir una suma importante de dinero en un sistema dedicado, pero no tanto como para preferir un PC o las consolas más potentes de Sony o Microsoft. Un consumidor atraído por la experiencia portátil para quien el software y la experiencia de los móviles se le quede corta. Es un segmento del mercado muy concreto, y a día de hoy su tamaño resulta una incógnita. Lo que sí es evidente es que Nintendo se juega con Switch su pervivencia en el mercado del hardware a medio plazo. Otro fracaso relegaría a los de Kyoto a una compañía dedicada a la producción de software, como ya sucedió en la década anterior con Sega, antaño su principal competidora, y creadora de grandes consolas que ya solo los más entusiastas recuerdan.