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Prever hoy para no perder mañana: la protección del autónomo
Contar con coberturas adecuadas es clave para afrontar bajas, invalidez o una jubilación insuficiente.


Actualizado el 16/12/2025 a las 16:27
Ser autónomo implica mucho más que trabajar por cuenta propia. Supone emprender, asumir riesgos y responsabilizarse de una actividad profesional sin red, con todo lo que ello conlleva. “El autónomo es, por definición, un emprendedor que pone en juego su patrimonio, su tiempo y, muchas veces, su tranquilidad”, explica Luis Ruiz, director de DN Correduría de Seguros. Dicho así, podría parecer que se trata de una opción minoritaria, pero la realidad demuestra justo lo contrario: en Navarra hay más de 46.000 autónomos.
Para entender la magnitud de esta cifra basta con recurrir a algunas comparaciones. Es como si existieran nueve fábricas del tamaño de Volkswagen llenas únicamente de trabajadores por cuenta propia. O, visto de otra manera, por cada funcionario del Gobierno de Navarra , actualmente en torno a 30.000, hay un autónomo y medio. Incluso llenarían por completo dos estadios como El Sadar. “Son números que nos obligan a tomar conciencia del peso real del colectivo”, subraya Ruiz.
Pero detrás de la cifra hay personas. 46.000 autónomos y sus familias. 46.000 autónomos y sus trabajadores, porque no hay que olvidar que muchos de ellos generan empleo y reparten actividad económica entre proveedores, colaboradores y servicios auxiliares. En definitiva, se trata de una figura clave en el entramado económico de la Comunidad Foral, presente en la industria, la construcción, el comercio y el conjunto de los servicios. “El autónomo no solo se juega lo suyo, también sostiene parte del tejido productivo”, apunta el director de DN Correduría de Seguros.
Si se analiza la realidad desde el punto de vista jurídico, los datos refuerzan esa idea. Los autónomos persona física representan el 58,8% de las empresas registradas en Navarra. Una cifra que deja clara su relevancia estructural en la economía. “Más de la mitad de las empresas tienen nombre y apellidos detrás”, recuerda Ruiz, “y eso condiciona mucho su forma de protegerse”.
Ser autónomo tiene ventajas evidentes: gestionar la propia actividad, decidir cuándo trabajar, dónde y con quién. Sobre el papel suena atractivo, pero la práctica es bien distinta. Jornadas largas, responsabilidades múltiples y la obligación de encargarse de todo lo que rodea al negocio: contabilidad, administración, Seguridad Social, jubilación o bajas médicas. Ya sea de forma directa o apoyándose en asesores profesionales, todo recae sobre la misma persona. “El tiempo que no dedican a su actividad principal lo invierten en gestionar riesgos y obligaciones”, señala Ruiz.
Autónomos protegidos contra las bajas, la jubilación y la invalidez
Esa peculiar relación con la Seguridad Social y la irregularidad de los ingresos convierten al autónomo en una figura especialmente vulnerable ante una enfermedad o un accidente que implique una baja laboral prolongada. La pérdida económica puede ser importante y alterar seriamente la estabilidad familiar y profesional. Hipoteca, colegios, facturas, proveedores, letras del coche, alquiler del local o sueldos de empleados siguen llegando. “La baja no detiene los gastos, pero sí los ingresos”, advierte el director de DN Correduría de Seguros.
Es en este punto donde los seguros cobran especial relevancia, al poder compensar los ingresos que se dejan de percibir. Para ello, el autónomo debe conocer qué prestaciones recibirá de la Seguridad Social y complementarlas con un seguro de baja adecuado. “No se trata de asegurar por asegurar, sino de cubrir exactamente el perjuicio económico real”, explica Luis Ruiz. En algunos casos, incluso, ese apoyo económico permite contratar a alguien que mantenga la actividad durante la inactividad forzosa.
Lo mismo ocurre con el seguro de vida, la invalidez absoluta y permanente o la planificación de la jubilación. Son cuestiones que el autónomo no puede dejar al azar. “La prevención no es un gasto, es una inversión en tranquilidad”, insiste Ruiz. Por eso resulta muy recomendable contar con un buen corredor de seguros que, desde la independencia, asesore, analice cada situación y proponga soluciones proporcionadas y personalizadas. Porque no hay dos autónomos iguales: cada uno tiene su propia realidad personal, económica y laboral.
46.000 autónomos.
46.000 situaciones diferentes.