Automoción

Frenadas fantasma: el lado oscuro de los asistentes automáticos a la conducción

Las tecnologías ADAS han llegado para reducir y mitigar los siniestros más frecuentes en carreteras y municipios, pero tampoco están exentos de controversia

Los sistemas automáticos de frenada evitan o mitigan los choques por alcance, pero no sirven de nada si el coche que les sigue no respeta la distancia de seguridad
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Los sistemas automáticos de frenada evitan o mitigan los choques por alcance, pero no sirven de nada si el coche que les sigue no respeta la distancia de seguridad
Los sistemas automáticos de frenada evitan o mitigan los choques por alcance, pero no sirven de nada si el coche que les sigue no respeta la distancia de seguridad

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Carlos Lipúzcoa

Publicado el 29/06/2025 a las 05:00

La evolución tecnológica en el mundo de la automoción ha permitido elevar la seguridad activa de los vehículos a niveles inimaginables hace un par de décadas. Conocidas como ADAS (Advanced Driver Assistance Systems o, en castellano, Sistemas Avanzados de Asistencia a la Conducción), algunas de estas tecnologías ya son obligatorias en todos todos los coches nuevos.

Gracias a estos avances, se pueden evitar o, al menos, mitigar el número y gravedad de los accidentes de tráfico más frecuentes, como los choques por alcance, los atropellos a peatones o ciclistas o las salidas involuntarias de carril. Se trata de sistemas automatizados capaces de actuar sobre los controles del vehículo, en especial los frenos, en caso de que el conductor no reaccione a tiempo.

Sin embargo, aunque funcionan correctamente la inmensa mayoría de las ocasiones, hay veces en las que pueden activarse sin motivo aparente. Uno de los defectos más comunes de estos sistemas es el conocido como la frenada fantasma. Se produce cuando un vehículo moderno en carretera o autopista frena automáticamente con brusquedad al detectar erróneamente un obstáculo o peligro inexistente. También puede suceder cuando otros vehículos cercanos se acercan demasiado a los límites de los carriles o pisan las líneas divisorias.

La pérdida de velocidad repentina y brusca puede provocar situaciones de riesgo, sobre todo cuando está tan extendida la mala costumbre de no guardar una distancia de seguridad suficiente en carretera y autopista. Un vehículo demasiado cerca puede llegar a embestir al que le precede o provocar que el conductor que no respeta la distancia de seguridad realice una súbita y peligrosa maniobra para esquivar el impacto.

El problema de las frenadas fantasma afecta a todo tipo de marcas, desde las generalistas a las premium. Es cierto que este tipo de incidentes se ha ido reduciendo con el paso de los años, ya que los fabricantes van afinando los sistemas para mejorar su funcionamiento. No obstante, siguen registrándose situaciones en las que los ADAS actúan de forma incorrecta.

La mejor forma de evitar sustos pasa por concienciar a todos los conductores sobre la importancia de respetar la distancia de seguridad en todo momento, en especial en vías de alta velocidad como las autopistas. Los ADAS han llegado para quedarse y cada vez serán más avanzados y comunes, pero siempre deben primar el sentido común y la prudencia de los conductores como los más importantes sistemas de seguridad activa a la hora de viajar.

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