VEHÍCULO ELÉCTRICO
Los siete cambios del coche eléctrico
La irrupción del vehículo eléctrico trae consigo una infinidad de cambios respecto a un vehículo convencional con motor de combustión. Esta es una radiografía de los elementos más rompedores y a los que tendremos que ir acostumbrándonos

La metamorfosis del coche eléctricoCEDIDA

Actualizado el 07/05/2020 a las 14:15
Adiós a la parrilla
La parrilla se trata de una especie de rejilla que se sitúa en la parte frontal del vehículo que sirve para refrigerar el motor al dejar pasar el aire. Sin embargo, el coche eléctrico no la necesita. Teniendo en cuenta que, además, sustituir esta rejilla por otro tipo de revestimiento que no deje ningún orificio libre reduce la resistencia al aire, todo indica que la parrilla clásica desaparecerá. Para evitar una ruptura estética con el pasado, muchas marcas automovilísticas colocan elementos decorativos similares en apariencia a una parrilla, si bien en el fondo no existe. En cualquier caso, la aerodinámica manda.
Menos pedales y nuevo cambio automático
Aunque los pedales no desaparecerán es posible que se eliminen dos de ellos y el tercero aúne las funciones del acelerador y el freno. En cualquier caso, el embrague desaparecerá y los cambios de marchas serán automáticos. En su lugar, encontraremos un selector para indicar si queremos que el coche avance, retroceda o permanezca en punto muerto. Seguirá habiendo pedales, pero es posible que algunos fabricantes opten por una solución similar al e-Pedal de Nissan. Este aúna en uno solo las funciones de aceleración, al presionarlo, y de frenado, al soltarlo. De este modo se aprovecha además el sistema de frenada regenerativa integrado, que se puede configurar en varios niveles de resistencia.
Llantas aerodinámicas
Aunque seguirán formando parte del coche verán modificada su forma en aras de convertirlas en un elemento más aerodinámico. Lo más probable es que los nuevos diseños estén carenados, al menos en parte. Habrá que olvidarse de esos diseños en forma de estrella tan propios de otros tiempos. Llega el lado más racional.
Ruedas más pequeñas
Todo apunta a que serán más finas que las que existen en la actualidad con el objetivo de reducir su peso y su resistencia a la rodadura. Posiblemente el comprador ahorre algo en mantenimiento, dada la obsesión actual por grandes tallas. No obstante, los deportivos eléctricos y los coches de altas prestaciones podrían no sucumbir al cambio.
Tapa del depósito
El coche eléctrico no necesitará combustible para circular y, por tanto, la tapa del depósito de este desaparecerá. En su lugar, se incorporará un punto de carga que podría situarse en los pasos de rueda delanteros, como en el Mini o el Hyundai Ioniq, tras el logo del frontal (Renault Zoe) o en la parte posterior del vehículo.
Maletero adicional
Las baterías necesitan espacio para ubicarse. Ello implica la reducción del maletero para poder situar estos elementos. Su capacidad depende del diseño de la plataforma del chasis, la disposición de la batería o si tenemos un motor eléctrico en el eje trasero. Puede quedar libre un segundo maletero, más pequeño, bajo el capó.
Sin tubo de escape
Al no emplear la combustión de ningún carburante, no se generan gases que haya que expulsar a la atmósfera. Por lo tanto, el tubo de escape perdería su razón de ser. Todo un elemento identificado del automóvil que pasará a la historia con la expansión del eléctrico. Además, el tubo de escape era un elemento expuesto a daños y oxidación.