Fauna
Conservar las especies nativas y la calidad del agua, claves para el control de los mosquitos
Se ha analizado la eficiencia en la captura de mosquitos de dos especies de peces


Actualizado el 04/10/2020 a las 15:05
Conservar las especies nativas y mantener una buena calidad del agua son claves para mantener un buen biocontrol de los mosquitos, según un estudio de la Universidad de Barcelona (UB) que ha comparado la eficacia contra estos insectos de un pez invasor y otro autóctono.
La investigación, que publica la revista Hydrobiologia, ha analizado la eficiencia en la captura de mosquitos de dos especies de peces: la gambusia (Gambusia holbrooki), una especie invasora introducida en España en 1921 para controlar la malaria, y el fartet mediterráneo (Aphanius iberus), un pez autóctono en peligro de extinción.
Los resultados muestran que la turbidez causada por un exceso de algas -principalmente por el impacto de la creciente urbanización del territorio y la excesiva fertilización- hace disminuir significativamente la eficiencia en la captura de mosquitos en las dos especies estudiadas.
Según los autores, este resultado refuerza la necesidad de mantener una buena calidad del agua en ríos, embalses, lagos y zonas húmedas, para mantener el control biológico de los mosquitos.
El trabajo está firmado por los biólogos Oriol Cano Rocabayera, Adolfo de Sostoa, Sergi Vargas y Alberto Maceda, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la UB (IRBio), y por Carlos Aranda, del Servicio de Control de Mosquitos del consejo comarcal del Baix Llobregat.
El objetivo del estudio era analizar la eficiencia en la captura de mosquitos de la gambusia y el fartet en diferentes niveles de turbiedad del agua, causada tanto por algas como por arcilla en suspensión.
Los resultados de las pruebas demostraron que el aumento de la turbidez producida por la acumulación de algas reduce la eficiencia de las dos especies un 32 % de media, en comparación con la eficacia en condiciones de turbidez inorgánica o con agua clara.
"El exceso de algas puede hacer disminuir significativamente la eficiencia en la captura de mosquitos en las dos especies debido a que son depredadores visuales. En cambio, la turbidez por sedimentos o inorgánica, que se presenta de forma natural en lagunas o sistemas deltaicos, tiene un impacto nulo, ya que estos peces están adaptados a las particularidades lumínicas causadas por este tipo de turbidez", ha detallado Cano.
El biólogo ha resaltado que "es necesario reducir el exceso de nutrientes y materia orgánica de origen antrópico en las masas de agua continentales, ya que incluso valores bajos de turbidez, si es causada por un crecimiento excesivo de algas en suspensión, puede romper la interacción entre depredador y presa y dificultar la acción de los depredadores en el control biológico de los mosquitos".
Los investigadores también han comparado la eficacia de la gambusia y el fartet: las dos especies depredaron de manera eficiente las larvas de mosquito común (Culex pipiens), pero la gambusia ofreció una respuesta más rápida ante el estímulo visual de la presa, y su voracidad y tasas de consumo fueron superiores tanto en las pruebas de laboratorio como en condiciones seminaturales.
"Ahora bien, -ha puntualizado Cano- en ecosistemas naturales hay que tener en cuenta otros factores importantes en el control biológico no estudiados aquí, como los efectos poblacionales (mayor o menor densidad de peces) y la interacción de estas dos especies con otros potenciales depredadores de mosquitos".
Actualmente, la introducción de peces exóticos como la gambusia está prohibida en muchos países debido a los impactos colaterales negativos (por ejemplo, competencia o depredación) en peces, anfibios e invertebrados.
En este sentido, los autores destacan la necesidad de prevenir nuevas introducciones indiscriminadas de la gambusia en masas de agua como charcas, canales de riego y estanques particulares.
"Junto con la necesidad prioritaria de mejorar el estado de los ecosistemas acuáticos, también pedimos a las administraciones que emprendan un programa de reintroducción del fartet dotada económicamente para recuperar parte de su distribución natural perdida en pocas décadas", ha concluido el investigador.
